Cameron es un amante de las nuevas tecnologías. Ha llevado al límite los mejores equipos informáticos y las 3D para ofrecer, con Avatar, una experiencia cinematográfica nunca vista antes. Sin embargo, él mismo sabía que no debía quedarse ahí, y por ello antes de anunciar la prometida secuela ya ofreció, en colaboración con Ubisoft, el videojuego oficial de su nueva obra magna.
Avatar: el videojuego tiene un apartado técnico de lujo si se juega en 3D, lo que exige monitor y gafas especiales. Si no se tienen, siempre se puede jugar en 2D: aunque le resta espectacularidad, el resultado sigue siendo realmente bueno. Los escenarios son tan vastos como los de la película, y la recreación de la fauna, la flora y los avatares son sencillamente impresionantes. Pandora está recreada al milímetro, y llama la atención el mimo y el cuidado con que se ha hecho todo: hay incluso una “Pandorapedia” con una descripción muy detallada de todos los componentes del planeta.
Ayúdanos a sacar adelante Aceprensa. Suscríbete o haznos un Bizum (10010) por la cantidad que quieras.
La historia no es muy complicada, como tampoco lo es la de la película, aunque son independientes: seremos Ryder, un humano que acude a Pandora con una misión, y en un determinado momento tendremos que elegir nuestro bando: permanecer como humanos y cumplir las órdenes de la RDA, o bien pasarnos a los Na’vi y realizar misiones de otro tipo. Cada bando tiene sus peculiaridades: siendo humanos tendremos mejores armas y tecnología, y siendo Na’vi más capacidad de movernos, aprovechar los recursos del planeta y potencia física. Los defectos de uno son las mejoras del otro, y viceversa, por lo que ambos se complementan, aunque por supuesto se pueden subir grados de experiencia y conseguir mejoras.
Las misiones son muy variadas, y aunque algunas se vuelven algo repetitivas, tienen suficientes alicientes como para invitarnos a seguir jugando.
En el aspecto técnico todo está muy cuidado: los gráficos son muy vistosos, el doblaje es muy correcto y a cargo de actores profesionales. El sonido es muy bueno y la banda sonora pega a la perfección, aunque en ocasiones se hace repetitiva. Las principales tachas son del lado de la cámara, muy irregular, y del control en las misiones de vuelo, donde dirigir con exactitud o hacer aterrizar a nuestro banshee puede llegar a ser desesperante.
No es un título perfecto, pero está claro que Cameron ha trabajado muy de cerca con Ubisoft, y se agradece. Si la secuela corrige los defectos de este primer título, podríamos estar una de las mejores adaptaciones de película a videojuego vistas hasta la fecha.