Vida de Pi

Booket.
Barcelona (2012).
416 págs.
18 € (papel) / 7,99 € (ePub).
Traducción: Bianca Southwood.

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(Actualizado el 10-12-2012)

Publicada por vez primera en castellano en 2003, se reedita esta novela, la primera de Yann Martel (1963), escritor canadiense, autor también de Beatriz y Virgilio, y con la que obtuvo el Premio Booker en 2002. El director de cine Ang Lee ha estrenado una versión cinematográfica en 2012.

Pi Patel es un adolescente que vive con su familia en Pondincherry, al sur de la India. La familia, dueña de un zoo, vive un hinduismo secular, mientras que su hijo es hindú, cristiano y musulmán practicante. Las sucesivas conversiones de Pi sorprenden a su familia, pues piensan que se trata de una señal de rebeldía por parte del joven. Pero Pi no es rebelde: es un buscador que armoniza sus discursos filosófico-religiosos con conocimientos casi enciclopédicos sobre zoología, y gran parte del interés de la novela está en lo que aprendemos de su trato con la fauna del zoo.

Pi no entiende por qué no puede practicar las tres religiones simultáneamente, cuando en realidad así lo hace, con verdadero fervor. Su práctica religiosa es un ejemplo de sincretismo un tanto simplista: pretende ser una apertura que invita a mirar al mundo de forma diferente; sin embargo no ofrece una visión realmente profunda de la vida, ni inspira una gran confianza, aunque esté contada con simpatía. Destacan las conversaciones que tiene con sus dos mentores, y la relación que se establece entre ellos. La novela nos traza la relación de la ciencia con la fe, presenta la lucha por la supervivencia como un análisis filosófico, a la vez que ofrece descripciones sorprendentes y vivas de la naturaleza en relación con el hombre.

Debido a la inestabilidad política de la India de los años 70, la familia decide emigrar a Canadá. Llevan consigo sus animales más exóticos, que perecerán casi todos cuando el barco naufraga. Solo sobreviven Pi y cuatro animales que se encuentran juntos en un barquito: una cebra, un orangután, una hiena y Richard Parker, un tigre de Bengala. Pronto quedan sólo Pi y Richard Parker y deben sobrevivir hasta el rescate, que se hará esperar. La narración de esta parte podría resultar tremendamente aburrida, pero Martel mantiene la tensión: el viaje está repleto de historias de supervivencia y de anécdotas sobre animales que resultan fascinantes. Aunque el tigre es la peor amenaza a la vida de Pi, llega a ser la clave de su supervivencia en el mar. Pi entiende que no es cuestión de salvarse uno u otro, sino los dos juntos. Pi necesita a Richard Parker para mantenerse vivo y para superar la desesperanza por la pérdida de su familia, por el paso de tiempo sin la llegada de socorro, que puede llegar a ser un enemigo más poderoso que un tigre.

Vida de Pi recuerda otros clásicos de naufragio como Robinson Crusoe y, sobre todo, El viejo y el mar de Hemingway. La novela se puede leer como una alegoría (sobre todo por la sección del descubrimiento de una isla) o como una fábula del realismo mágico. No obstante, y sobre todo, la novela es una aventura náutica que mantiene al lector en tensión constante y con la duda acerca de la verdad de la realidad o de la verdad que uno está dispuesto a creer. Una historia como la de la vida de Pi hace que nos preguntemos acerca de hasta dónde llega nuestra fe en el poder de las historias, de la ciencia, de la naturaleza, y de Dios.

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