Vencer el miedo

Ediciones Encuentro. Madrid (2008). 222 págs. 21 €. Traducción: Gabriel Rosón.

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El hecho de haber sido bautizado por el Papa en la pasada Vigilia Pascual ha dado notoriedad internacional a Magdi Allam, periodista italiano de origen egipcio y musulmán. Pero ya antes se había distinguido en Italia por su labor profesional y su crítica pública del integrismo islámico y de sus cómplices en Europa.

En este libro, publicado originalmente en 2005, expone el cambio que ha advertido en el mundo musulmán, desde el islam tolerante que conoció en El Cairo de su juventud hasta el actual auge del integrismo islámico, que practica o apoya el terrorismo. A Magdi Allam no le extraña que el islam actual provoque miedo. Por eso hace una llamada a superarlo. Hay que combatir sin miedo la peculiar interpretación del islam que hacen los yihadistas, cuya irracionalidad les lleva a ver a Occidente como culpable único de los males endémicos del islam; hay que sacudir también la “inconsciencia de Occidente”, que no se da cuenta de que los integristas islámicos han conseguido monopolizar la mayoría de los lugares de culto y de las asociaciones islámicas en Europa.

Pero Magdi Allam no es de los que meten todo en el mismo saco. A los occidentales les advierte que el islam no es monolítico, pues siempre ha habido en su seno distintas interpretaciones y vivencias, y también hoy día existen vetas de un islam tolerante y humanista con el que es posible entenderse.

No es este el libro de un ideólogo, sino el testimonio de un periodista, que cuenta hechos y vivencias, en buena parte referidos a Italia y a la presencia musulmana en este país.

Se advierte ya en el libro su admiración por Benedicto XVI como “hombre que quiere derrotar el miedo”, y que se ha convertido en un punto de referencia también para no cristianos que “hoy se reencuentran en la misma trinchera de la Iglesia para combatir el relativismo cultural, el nihilismo y el terrorismo islámico”. Aunque en el libro no hable de ello, su posterior conversión se entiende a la luz del atractivo que ha ejercido en su vida el catolicismo, desde su educación en un colegio de salesianos en El Cairo hasta sus contactos con católicos en Italia.