¿Un futuro para la humanidad?

Rialp. Madrid (2006). 218 págs. 13 €.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Cuando el 6 de agosto de 1945 se lanzaba sobre Hiroshima la primera bomba atómica la humanidad entraba en la era nuclear. Se había abierto la caja de Pandora. Durante los años siguientes proliferó el desarrollo de las armas nucleares y a mediados de los años sesenta del siglo XX los arsenales eran tan numerosos y potentes que por primera vez en su historia el género humano tenía en sus manos la capacidad de autodestruirse.

Puede parecer que la distensión tras la guerra fría ha alejado esa amenaza, pero Alvargonzález (doctor ingeniero agrónomo) no opina igual. Antes las dos superpotencias nucleares eran conscientes de la gravedad e irresponsabilidad que tendría un holocausto nuclear. Hoy, en cambio, ha aumentado el número de las potencias nucleares, así como la posibilidad de que grupos terroristas puedan acceder a estas armas aprovechándose del caos y la corrupción en algunos Estados de la antigua Unión Soviética.

Alvargonzález estudia en este libro el desarrollo de la violencia desde la perspectiva de la teoría de la evolución. En un lenguaje claro y sencillo empieza el libro explicando los presupuestos y las bases de esta teoría, así como sus puntos oscuros. El segundo capítulo se dedica al estudio de las estructuras mentales innatas y los procesos de aprendizaje y conciencia, para analizar en los capítulos 3 y 4 la evolución del comportamiento animal y humano; es en este último capítulo donde el autor comenta la pérdida del sentido clásico de las nociones de bien y mal objetivos y el riesgo que ello conlleva para nuestra supervivencia como especie.

En el capítulo quinto el autor insiste en que el holocausto nuclear es uno de los futuros posibles, pero también es cierto que pueden atisbarse otros horizontes esperanzadores que pasan por un uso racional de la tecnología. Estamos ante una encrucijada en la que la inercia de las ideologías que dimanaron de la Ilustración francesa nos impulsan hacia una senda fatal. Pero hay otras sendas que promueven conductas altruistas educando en la cooperación y el compromiso hacia la realización del bien.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares