Un ensayo sobre el genio

Siruela. Madrid (2009). 216 págs. 21,90 €. Traducción: Herminio Andújar.

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Este ensayo sobre el genio nos desvela su naturaleza e implicaciones en las artes y las ciencias, e incentiva el desarrollo de la genialidad. La segunda edición escrita en 1774 por Alexander Gerard (1728-1795), catedrático de teología en Edimburgo y ministro de la iglesia escocesa, ha sido por fin traducida al castellano. Ilia Galán introduce al lector en los precedentes de este estudio señalando su actualidad.

Gerard indica cómo el genio, confundido con una mera capacidad, posee la facultad de invención, lo que cualifica al hombre para hacer nuevos descubrimientos o realizar obras originales. Considera que tanto en ciencia como en las artes la invención pertenece al ámbito del genio, aunque pueda también mejorar las obras ya inventadas. Señala la imaginación como la potencia intelectual de la que procede el genio, al exhibir “como existencias independientes producidas por ella misma” sus ideas de las percepciones.

Una vez descubierto que el genio surge de la imaginación y es fuente de invención, introduce los principios de asociación, operación común en la imaginación de todos los hombres. Cuando estos principios son fuertes el hombre se lanza hacia regiones inexploradas; si posee genio obtiene una visión comprehensiva de la imaginación, lo que le proporciona una capacidad de invención ilimitada. Gerard señala que la fertilidad y regularidad de la imaginación han de estar conectadas para formar un buen genio. Así la creatividad movida a impulsos, aún con gran dosis de imaginación , puede carecer de genio real.

También es necesario que el juicio asista al genio para descubrir la verdad o la belleza. Éste determina qué ideas son más adecuadas e impide que la fantasía nos desvíe del camino correcto. Gerard demuestra cómo el genio depende además del sentido y la memoria.

Especial interés presenta el apartado dedicado a los tipos de genio, “la capacidad de invención en la ciencia o en las artes, de verdad o de belleza”. Como ciencia y arte difieren entre sí, así el genio científico y el artístico se diferencian en varios aspectos.

En el genio artístico “todos los principios asociativos actúan subordinados a la semejanza…y tienen que contribuir a la brillantez y riqueza de la imaginación”. Contrariamente, la causalidad y la coexistencia son, una u otra, el principio que predomina en el genio científico. El gusto, rasgo distintivo del genio para las artes, es un tipo de juicio que dictamina la verdad acerca de la belleza. Para la perfección del gusto aconseja una sensibilidad no excesiva, así como el rechazo de cualquier tosquedad para el verdadero refinamiento.

Un ensayo actual que descubre cómo toda obra del genio debe mostrar el gusto del autor, en sus virtudes y defectos, junto a la imaginación en la forma adecuada.