Ulises, un arquetipo de la existencia humana

Jacinto Choza y Pilar Choza

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Ariel. Barcelona (1996). 198 págs. 1.500 ptas.

Se cumplen ahora cincuenta años de la Dialéctica de la Ilustración, obra en la que Adorno y Horkheimer levantaban acta del nacimiento de la posmodernidad, al situar el comienzo de la modernidad en el mito de Ulises y decretar la inadecuación del héroe homérico como referente del hombre común del siglo XX. Para el protagonista de la era posmoderna su existencia no se ajustaría ya al patrón del relato unitario con un comienzo, desarrollo y desenlace que otorgan racionalidad a la vida del protagonista y, con ella, al universo y a la realidad toda.

Unos años antes, Carl Gustav Jung, a partir del Ulises de James Joyce, había concebido la existencia del hombre común, no como una unidad integradora de sentidos, sino justamente como una odisea obligada por la imposibilidad de otorgar una mínima coherencia y sentido al sucederse de sus acciones.

En este marco histórico-cultural se sitúa Ulises, un arquetipo de la existencia humana. El ensayo de Jacinto Choza y Pilar Choza se hace eco de este debate, y el desarrollo de la obra viene a representar una cierta reivindicación del carácter arquetípico -en el sentido jungiano del término- del héroe homérico. La sucesión de temas se ha montado no como una ilación de conceptos filosófico-antropológicos, sino como una sostenida glosa antropológicoexistencial del relato. Con este estilo ameno, los autores ofrecen intuiciones antropológicas -esparcidas algunas de ellas en la ya abundante producción de Jacinto Choza, pero agrupadas ahora- en las se pueden ver reflejados problemas, situaciones y emociones de cualquier biografía.

La obra, sin estar construida sobre un esquema deductivo, goza de una profunda unidad por su modo de concebir la existencia humana. Esta aparece como un obligado salir de sí del sujeto humano desde una identidad original pero indeterminada hacia una nueva identidad que debe configurarse libremente y que, sin embargo, ha de ser fiel al origen. El reconocimiento por parte de otras subjetividades -Penélope, Telémaco, Laertes, en la Odisea- resulta decisivo para que el ser humano logre integrar la identidad original con la libremente determinada. Nos encontramos, pues, ante un ensayo ameno y profundo, con más carga antropológica que la que se puede percibir en una lectura distraída.

Francisco Santamaría

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