Turismo. Más allá del ocio y del negocio

TÍTULO ORIGINALMaking the World Safe for Tourism

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Debate. Barcelona (2003). 376 págs. 19,90 €. Traducción: Andrea Morales Vidal.

El turismo constituye hoy uno de los más importantes fenómenos económicos ya que, según el World Travel and Tourism Council, genera el 10,2% del PIB mundial y emplea al 7,6% de la población. El auge del sector turístico ha sido posible gracias a lo que la autora denomina “la democratización de los viajes”. La consolidación de los derechos laborales y el aumento del tiempo libre provocaron una mayor demanda de este tipo de ocio.

En el libro se describe los inicios del sector turístico, muy unido a las ayudas de reconstrucción durante la posguerra, como más tarde estará vinculado a los intentos de desarrollo en los países descolonizados. En los países en vías de desarrollo, el turismo permite la captación de divisas y facilita la devolución de los créditos otorgados por instituciones financieras internacionales. Pero la autora destaca también los efectos negativos; entre otros el problema del turismo sexual y la posible inestabilidad del negocio turístico, tanto por los caprichos del consumidor como por circunstancias externas (por ejemplo, los problemas de inseguridad frecuentes en lugares tan turísticos con Tierra Santa). Pero también podrían aducirse ejemplos, como el de España, donde la afluencia turística se ha mantenido por encima de cambios políticos.

Para atraer y mantener al turista es importante cuidar la imagen del país, a través de campañas de publicidad. Uno de los capítulos más interesantes del libro es el dedicado a una de esas formas de promoción, a través del cine. Mediante subvenciones y exenciones fiscales, los gobiernos estimulan la producción de películas que ayudan a mejorar la imagen internacional del país. Para Goldstone, el caso de Irlanda es paradigmático porque las instancias oficiales han podido disponer de grandes cantidades de dinero -gracias a los fondos recibidos de la UE- para destinarlo a la promoción cultural y artística del país.

Algunas veces las afirmaciones de la autora son demasiado categóricas. Parece concluir que el turismo no favorece el desarrollo de los países, cuando lo cierto es que la inversión turística genera empleo y riqueza, objetivos imprescindibles también para los países en desarrollo. Lo que cabe criticar es la invasión indiscriminada del turismo, que muchas veces puede perjudicar zonas naturales o culturales únicas. En general, las soluciones que aporta el libro son en ocasiones algo utópicas, como la vuelta a modos tradicionales de trabajar la tierra.

Puede ocurrir que el lector termine el libro con una sensación de pesimismo, pues el mensaje de Goldstone en ocasiones peca de apocalíptico. Sin embargo, aporta pistas sobre la cara menos conocida de un ámbito tan brillante como el turístico. Además, reflexiona al hilo de historias y situaciones reales, lo que hace fácil y amena la lectura.

Josemaría Carabante