Trilogía de Ransom

C.S. Lewis

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Minotauro. Barcelona (2006). Tres volúmenes: “Más allá del planeta silencioso”, 228 págs., 16 €, t.o.: “Out of the Silent Planet”; “Perelandra. Un viaje a Venus”, 309 págs., 16 €, t.o.: “Perelandra”; “Esa horrible fortaleza. Un cuento de hadas para mayores”, 501 págs., 16 €, t.o.: “That Hideous Strength. A Modern Fairy-Tale for Grown-Ups”. Traducción: Elvio E. Gandolfo. Revisión: Mercedes Villena.

Antes de las “Crónicas de Narnia” (ver Aceprensa 62/05), C.S. Lewis había escrito la “Trilogía de Ransom”, tres relatos de ciencia-ficción independientes entre sí pero con un mismo protagonista, Ransom, un filólogo perfilado, según parece, a partir de su amigo J.R.R. Tolkien.

En la primera novela, “Más allá del planeta silencioso”, Ransom es secuestrado por un científico llamado Weston y por un hombre de negocios de nombre Devine, que lo conducen a Marte, o Malacandra. Una vez allí, huye de ellos y encuentra unos seres sin pecado original que se asombran al conocer las cosas que Ransom les cuenta de la Tierra, o Thulcandra.

En la segunda, “Perelandra”, el destino de Ransom es Venus, o Perelandra, donde de nuevo coincide con Weston. Mientras éste intenta convencer a la Dama de que, como una segunda Eva, desobedezca el mandato recibido del Creador, Ransom procura evitarlo. Hay multitud de combates, primero dialécticos y luego físicos, entre los dos. En la tercera, “Esa horrible fortaleza”, situada toda ella en Gran Bretaña, Ransom encabeza la lucha de un grupo de personas contra unas fuerzas totalitarias que desean dominar la Tierra.

Con estas novelas se introdujo en la ciencia-ficción la novedad de dibujar a los habitantes de otro planeta como seres bondadosos, y se apunta ya la idea, que Lewis usará luego en las “Crónicas de Narnia”, de los universos paralelos, también antes de que fuera un tópico en las novelas del género. A pesar de ser obras no del todo conseguidas, en ellas se revelan las cualidades de su autor: originalidad, potencia imaginativa, sabiduría literaria, solidez intelectual. De hecho, los imitadores posteriores que han intentado abordar tesis parecidas en esa misma línea de teología-ficción, como están muy lejos de poseer los conocimientos filosóficos y teológicos de Lewis, además de que no es fácil igualar su talento para exponer las cosas con brillantez, no han alcanzado ni de lejos su altura.

Desde un punto de vista popular, la primera es la mejor por ser la más tensa: el argumento se sigue con interés y el autor logra transmitir al lector el asombro ante los descubrimientos que hace Ransom y el vaivén de sentimientos que le asaltan. La segunda era la preferida de Lewis y, sin duda, en ella brillan al máximo la riqueza y precisión de su lenguaje, pero también sucede que desde un punto de vista estrictamente novelesco sobran algunos alardes descriptivos, en sí mismos magníficos por otra parte. Y en la tercera, la más extensa, también falta control narrativo: Lewis carga la mano en la presentación negativa de los malvados y, sobre todo, complica en exceso la historia, con muchas referencias mitológicas y literarias. En cualquier caso, y también por comparación con otras obras semejantes, merece ser conocida.

Luis Daniel González

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