Tesoros perdidos

Oxford.

Madrid (2012).

185 págs.

Traducción: Tony Cassany.

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Dos universitarios, Santi y Oriol, deciden pasar los meses de verano en La Arboleda, el pueblo tarraconense de la familia de Santi, para preparar un trabajo que deben presentar al regreso. Con ese fin acaban montando una mini-empresa que ofrece rutas turísticas por la comarca. Su primer cliente resulta ser un tipo misterioso, que parece alemán y desea ir a un lugar poco accesible. Como se puede suponer, las cosas se complican.

La parte de la historia sobre tesoros artísticos que robaron los nazis y reaparecen ahora es conocida, pero sirve para dar suspense al hilo argumental. Lo que importa más es que la narración, que destaca por su lenguaje cuidado y por su fluidez, atrapa el interés gracias también a un continuo deje irónico que provoca la sonrisa. Los personajes están dibujados esquemáticamente pero resultan cercanos y, en particular, algunos se perfilan con pocas intervenciones: la hermana de Santi “practica una especie de psicología aplicada: el profesor flemático, el vecino reprimido, la tía psicótica…”; la dueña de la pensión donde se aloja el extranjero dice que habla un castellano perfecto “como un diccionario. ¡Qué vocabulario! Dice ‘si es usted tan amable’, y ‘no obstante’, y ‘postigo’ y ‘frazada’…”. Ramón Homs es también coautor, entre otras, de la novela juvenil El misterio de Quintopino.