Tan lejos como los pies me lleven

TÍTULO ORIGINALSo weit die Flüsse tragen

GÉNERO

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Edhasa. Barcelona (2004). 576 págs. 29 €. Traducción: Pere-Albert Balcells.

Con ocasión de una película reciente basada en esta historia (ver servicio 150/04), serán muchos los que disfruten con esta nueva edición de “Tan lejos como los pies me lleven”, publicada ya con gran éxito en 1958. El autor fue un periodista alemán que compuso su narración a partir de varias entrevistas con su protagonista real, y le pidió que no se publicase su verdadero nombre, y que falleció en 1983. El relato comienza cuando Clemens Forell, alistado en el ejército alemán en 1944 y hecho prisionero por los rusos al final de la guerra, viaja en un convoy cuyo destino final es una mina de plomo en el extremo nororiental de Siberia: allí deberá estar veinticinco años.

La primera mitad del libro cuenta su vida en ese lugar, y un frustrado intento de fuga. La segunda mitad es su escapada definitiva, desde 1949 hasta 1951, atravesando Siberia, viviendo temporadas en poblados de nativos y en compañía de otros cazadores fugitivos, hasta que logró llegar a Teherán y ser repatriado en 1952 a Alemania.

Son excelentes las descripciones del trabajo y del entramado de relaciones humanas en la mina de plomo, donde hay personajes inolvidables, como el líder del grupo Leibrecht y el doctor Stauffer, el que impulsa y facilita la fuga de Forell. También son magníficas las páginas del vagabundeo por la estepa siberiana y las que narran los periodos de tiempo que Forell pasa en poblados siberianos y el que malvive junto a unos buscadores de oro. La novela pierde fuelle en su tramo último: hay quien supone que falló la cooperación entre protagonista real y periodista, como si el miedo que le atenazaba y el deterioro interior que sufría hubieran borrado semanas enteras de su memoria… Esta caída de tensión y de nivel arroja dudas sobre la verosimilitud de lo demás que se cuenta y deja descompensada la narración, tan detallista y cuidada durante casi quinientas páginas.

Aun así, cabe calificarla en su conjunto de apasionante aventura. Al comienzo del libro se incluye un penoso planito del recorrido que hizo Forell: no hubiera costado mucho poner un mapa mejor.

Luis Daniel González

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