Sugerencias de literatura infantil y juvenil (verano 2014)

Selección de libros infantiles y juveniles editados en España en los últimos meses (junio 2014).

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::ÁLBUMES PARA PEQUEÑOS::


Sin título (Hervé Tullet)

Kókinos. Madrid (2013). 68 págs. Traducción: Esther Rubio.

Álbum metafictivo que funciona bien con el lector pequeño y que admira también al lector adulto pues, además del talento compositivo que demuestran el argumento y las ilustraciones, no es nada pretencioso y es útil para la formación literaria de los destinatarios. En las primeras guardas dos muñecos esbozados malamente, un cerdo y un hada, juegan con una pelota. En la segunda doble página miran al lector y el hada exclama: «¡Eh, mira! ¡Nos están mirando!». Los personajes le dicen al lector que por qué no vuelve más adelante, cuando ya estén acabados, pero luego acaban yendo a pedirle al autor que haga una historia bien hecha puesto que hay lectores esperando.

¡Voy a comedte!  (Laure du Faÿ. Texto de Jean-Marc Derouen)

Kókinos. Madrid (2012). 36 págs. Traducción: Miguel Ángel Mendo.

Álbum magnífico para contar en voz alta pero también con imágenes excelentes. Un lobo acecha entre los árboles a la espera de su próxima víctima. Un conejito sonrosado pasa por allí y, sorprendido por el «¡Voy a comedte!» con que le asalta el lobo, le repregunta «¿puedes repetir lo que has dicho?»… Y convence al lobo de que debe arreglarse la boca y que, si le espera un poco, enseguida vuelve, cosa que no hace. La experiencia se repite con un conejito «dojo» poco después pero este sí parece que regresa. La narración es clara, las figuras son graciosas, las ilustraciones están bien compuestas, el argumento es bienhumorado, y el desenlace es satisfactorio.

¡Buenas noches, búho! (Pat Hutchins)

Kalandraka. Sevilla (2013). 28 págs. Traducción: Sandra y Óscar Senra Gómez.

En un árbol vemos a un búho. El texto, en la página en blanco de la derecha, dice: «Búho intentaba dormir». Y, a continuación, en el mismo árbol van apareciendo los animales que, con sus ruidos característicos, no le dejan dormir: «abejas que zumban, bzzz, bzzz», «ardilla que parte nueces, crac, crac»; «cuervos que graznan, gra, gra», etc. Álbum modélico para mirar, oír, disfrutar y aprender. El ritmo viene dado de modo natural por la narración acumulativa, que añade progresivamente vocabulario y también diversión si se lee y dramatizan los ruidos de los distintos animales en voz alta.

El rebaño (Guridi. Texto de Margarita del Mazo)

La Fragatina. Fraga (2014). 36 págs.

La narradora es una oveja que habla de su trabajo para ayudar a dormir a los niños: «cada persona tiene asignado un rebaño de ovejas diferente. Y a Miguel le ha tocado el mío. Nos llama cuando no puede dormir. Y nosotras solo tenemos que saltar la valla». Pero ¿qué pasa cuando una de las ovejas, la número 4, no está dispuesta, de ningún modo, a saltar la valla? Las imágenes son esquemáticas y muy eficaces. La historia es divertida, está bien contada, y plantea qué ocurre con quienes no siguen a los demás porque sí, pero en cambio sí responden bien cuando ven necesidades en otros.

Los sueños de la jirafa (Xan López Domínguez)

Edelvives. Zaragoza (2013). 34 págs.

Una pequeña jirafa se hace idea de cómo son los demás animales gracias a lo que su madre le cuenta. Las sucesivas dobles páginas presentan o bien a la pequeña jirafa y a su madre, una oculta bajo la hierba y la otra sobresaliendo por encima, o bien las composiciones mentales que se hace la pequeña jirafa sobre cómo son los animales. Las ilustraciones tienen el vistoso colorido propio de las sabanas africanas. El tipo de relato es de los que puede avivar la imaginación del lector pequeño. También sugiere bien cuánto enriquecen el mundo del adulto las fantasías del niño.

El cambalache (Andrew Joyner. Texto de Jan Ormerod)

Ekaré. Barcelona (2014). 32 págs. Traducción: María Francisca Mayobre.

Relato simpático sobre celos infantiles. Carolina, la cocodrilita protagonista, está celosa de que su madre le haga carantoñas al bebé cocodrilo. Así que decide ir a una tienda de bebés para «hacer un cambalache», es decir, cambiar al bebé cocodrilo por otro que no babee, y prueba con un bebé panda, un bebé elefante, dos pequeños tigres gemelos, etc. Si el argumento y el texto son graciosos, los dibujos de los personajes y sus hazañas también lo son. Hay vistosas escenas urbanas abigarradas en las que aparecen toda clase de animales humanizados.

Gato rojo, gato azul (Jenni Desmond)

Lata de Sal. Madrid (2013). 36 págs. Traducción: Lata de Sal.

Primer álbum de la autora, un buen relato de celos y rivalidad, pero también de amistad y aprendizaje. Gato Rojo y Gato Azul siempre se peleaban entre sí, pero Rojo deseaba ser tan inteligente como Azul y Azul deseaba ser rápido y ágil como Rojo, y se sucedían los intentos infructuosos de cada uno de ser como el otro… La narración está bien llevada y tiene mucho dinamismo. Tanto las figuras de los personajes como los escenarios donde se les ve son como esbozos desmañados pero muy reconocibles. La historia tiene un final conseguido que hace comenzar otra vez el relato, de forma que las guardas del final contienen, en pequeño, como un nuevo álbum entero.

::ÁLBUMES PARA PRIMEROS LECTORES::


Hilo sin fin (Jon Klassen. Texto de Mac Barnett)

Juventud. Barcelona (2013). 37 págs. Traducción: Teresa Mlawer.

Anabel encuentra una caja con hilos de lana de todos los colores. Empieza por tejer suéteres para sí misma y, como le sobra hilo, también para su perro Nic. Pero como le sigue sobrando hilo hace otro suéter para Marc y otro para su perro. Luego continúa haciendo suéteres, y gorros… para todos y para todo. Su pueblo cambia tanto que viene gente de todo el mundo. Hasta que aparece un malvado archiduque que desea comprar a toda costa la milagrosa caja de hilos. Los textos están medidos, las ilustraciones son económicas y sugerentes, la secuencia de imágenes y el paso narrativo es perfecto. Aparte del toque que da usar un hilo real sobre dibujos de formas geométricas, el ilustrador usa una paleta de colores limitada para mostrar cómo cambia la ciudad monocroma, en apagado blanco y negro, al entrar en acción el hilo de Anabel, una metáfora de cómo la felicidad basada en la generosidad crece cuanto más se comparte. La historia también se refiere a que las realidades más valiosas no se pueden robar ni nadie se las puede apropiar sin más.

Las Aventuras de Oso y Plumas (Ursula Dubosarsky)

Corimbo. Barcelona (2013). 50 págs. Traducción: Macarena Salas.

Cinco relatos cortitos de amistad titulados: «Una idea buena y una idea mala», «El secreto de Oso», «Contar hojas», «La visita», «Plumas está enfadada». Todo se cuenta con acentos amables y en cada doble página van una o dos ilustraciones realistas, que dan cuenta de la escena y del ánimo de los protagonistas, y que están compuestas con la maestría que cabe esperar de Brooks.

Melric, el mago que perdió su magia (David McKee)

Ekaré. Barcelona (2014). 36 págs. Traducción: Araya Goitia Leizaola.

Melric, el mago del rey, resuelve todos los problemas del reino. Pero una mañana los hechizos no le funcionan y la gente tiene que intentar hacer las cosas solos, pero nada les sale bien. Entonces, Melric va a ver a su hermana Mertel para que le ayude. Buen relato que, como se puede suponer, habla de aprender a hacer las cosas por uno mismo. McKee pone siempre a Melric en medio de la gente o en salones del palacio, o en la naturaleza. Esto hace que veamos muchas cosas a su alrededor: que podamos fijarnos en todas las otras historias que ocurren y comprender mejor las consecuencias de que no pueda poner en práctica su magia.

Allegro (Alfredo Gómez Cerdá. Ilustraciones de Juan Ramón Alonso. Música de Carla Navarro)

Mr. Garamond. Madrid (2013). 41 págs.

Relato nacido para obtener recursos para tratamientos de musicoterapia para niños. Mientras Alejandro, de seis años, juega al fútbol por las tardes, su hermana, de cinco, estudia música. Cuando a su hermana la operan, Alejandro se da cuenta de que deja de sonreír, y entonces intenta de todo para que sonría. Buena historia, ingeniosa, bien escrita y llena de calidez. Tiene, además, unas espectaculares ilustraciones, alegres y certeras, que comunican más simpatía a una narración que ya de por sí es simpática. Luego, al relato y a las imágenes se les suma la música compuesta por Carla Navarro basada en sus experiencias como musicoterapeuta.

La primavera de las 999 hermanas ranas (Yasunari Murakami. Texto de Ken Kimura)

Barbara Fiore. Albolote (2013). 40 págs. Traducción: Marina Bornas Montaña.

Tercer álbum de la serie que se publica en España. Esta vez, al llegar la primavera, todas las ranas se despiertan menos una, la mayor. Cuando la dormilona despierta, por fin, alguien sigue roncando: una tortuga. Ranas y tortuga se maravillan al ver el cerezo todavía en flor. Y a continuación van despertando una lagartija, las mariquitas, una gran serpiente… Hay simpatía en el argumento y en las figuras de los personajes, información sobre la vida en la naturaleza, mucha claridad narrativa y economía máxima en las ilustraciones y en la secuencia que siguen, y perspectivas cambiantes, como corresponde a un relato de protagonista múltiple.

¡No! (Marta Altés)

Thule. Barcelona (2013). 28 págs.

El protagonista es un perro que dice al lector, en la primera página, que se llama No. A continuación cuenta que su comportamiento es ejemplar siempre, y que todos en la familia están tan contentos con él que siempre tienen en la boca su nombre. Cada doble página muestra una escena que las palabras presentan de una manera y las imágenes inducen al lector a interpretarla de modo contrario a cómo la cuenta el perro. La ironía no está en que las imágenes contradigan el texto, pues no lo hacen, sino en la distinta interpretación del perro y del lector, para quien lo que ve no significa lo que afirma el protagonista y narrador con palabras, distinto al narrador del álbum. La broma final es certera por más que sea predecible.

Soy pequeñito (Emilio Urberuaga. Texto de Juan Arjona)

A Buen Paso. Barcelona (2013). 28 págs.

Álbum con texto poético. Su protagonista es un niño que, al vivir entre adultos, se sabe pequeño y ha de mirar hacia arriba. «Como soy pequeñito», dice, «la noche se me hace muy oscura y enciendo la luz por si acaso el monstruo del armario tiene miedo». Las sucesivas dobles páginas presentan varios momentos de su vida: la cama se le hace desierto inmenso, la lluvia se le hace río caudaloso, el escalón se le hace montaña escarpada, el parque se le hace selva peligrosa, el perro se le hace lobo salvaje… El álbum tiene una estructura eficaz: en la primera parte se da voz al niño y en la segunda parte se vuelven a mostrar las mismas escenas pero desde otra perspectiva.

::ÁLBUMES PARA LECTORES MÁS MAYORES::


El libro rojo (Barbara Lehman)

Libros del Zorro Rojo. Barcelona (2013). 32 págs.

Magnífico álbum sin palabras que no tiene título a la vista. Externamente vemos un libro rojo en cuya cubierta está una niña que va corriendo y lleva un libro rojo; y, en la contracubierta, es un niño sentado quien está leyendo también un libro rojo. No es necesario, por tanto, que nos insistan en que el título es El libro rojo. En la primera página una niña, en la calle nevada, se dirige al colegio, según sabremos después. Pero encuentra un libro rojo en el suelo: se lo lleva y, subrepticiamente, lo lee en clase. A continuación el libro muestra un lugar soleado y un niño que ve un libro rojo en la playa; en él ve, detrás de una ventana de un edificio, a una niña leyendo un libro rojo. Así que la niña mira hacia la ventana mientras sostiene el libro con el chico en la playa que lee un libro en el que aparece ella… Los dibujos son sencillos. La narración está bien llevada. Se transmite con acierto la idea poética del encuentro de dos personas en la lectura.

Lección de pesca (Émile Bravo. Texto de Heinrich Böll)

Dib-buks. Madrid (2013). 34 págs. Traducción: Diego Álvarez.

Un pequeño puerto. Un turista rico ve a un pescador dormido en su barca y, al hacerle fotos, lo despierta. El turista le pregunta por qué no sale a la mar. El pescador le dice que ya salió esa mañana y que ya tiene suficiente. Pero el turista le plantea que podría salir más veces al día, y así ganar más dinero, y así podría comprar una barca con motor, y luego dos barcas, y más tarde un barco pesquero, y luego dos barcos, y un almacén refrigerado, etc. El pescador escucha y cuando el turista, al llegar al final, dice “entonces…”, el pescador repregunta: «entonces, ¿qué?»… Gran historia y gran relato gráfico, más cercano al cómic que al álbum. Los dibujos son de línea clara. Los personajes son expresivos y graciosos. Algunos toques dan continuidad a la historia: el pez que aparece en cuadros, como logo de la empresa de transportes, o como alfombra del futuro despacho… La historia es excelente y a ciertos lectores ya no tan niños, que la lean cuando están empezando a darse más cuenta de cómo es el mundo adulto, se les puede quedar grabada como un relato inolvidable y orientativo para la vida.

La filarmónica se viste (Marc Simont. Texto de Karla Kuskin)

Corimbo. Barcelona (2013). Traducción: Ana Galán.

Magnífico álbum, de los que hacen comprender un trabajo mostrando a las personas que lo realizan, de los que hacen pensar al niño un «a mí me gustaría estar ahí en el futuro». Viernes, casi de noche, ciento cinco personas se preparan para ir a trabajar: son los miembros de la Orquesta Filarmónica. El álbum va contando y mostrando las rutinas que siguen —dando el número de personas que actúan de un modo u otro: «veintisiete hombres se ponen pajaritas que ya están atadas», «los otros noventa y dos hombres se ponen la chaqueta de su esmoquin»…— hasta que comienza su concierto, a las 8,30. El texto es corto y va bien integrado en las dobles páginas. En muchas se ven a varios miembros de la orquesta, cada uno con sus rasgos físicos propios, con unos dibujos sueltos que demuestran una excepcional capacidad para captar a cada uno en una postura característica. Se presta un poco más de atención al director y, amablemente, se subraya que tiene una clara conciencia de su propia importancia.

El hombre niebla (Tomi Ungerer)

Lóguez. Salamanca (2013). 48 págs. Traducción: Ester Sebastián López.

Historia nostálgica de ambiente irlandés. Finn y Cara, dos hermanos, viven en un pueblo costero cercano a la isla de la Niebla. Su padre tiene una canoa pequeña, una curragh, en la que un día salen los dos hermanos a navegar. Aunque su padre les advierte de que tengan cuidado, pues las corrientes son traicioneras, la niebla les envuelve y acaban en la isla. Una vez allí, las cosas no suceden como esperaban. Las ilustraciones, en tonos grises, marrones y azules, van en la derecha y el texto en la izquierda. Hay también algunas dobles páginas, sin texto. La narración es buena: las palabras con las que se cuenta todo son sencillas y el autor deja que la magia que se desprende del relato recaiga sobre unas imágenes ensoñadoras y sobre la fuerza que tiene un argumento tradicional y eficaz. 

::ÁLBUMES O NOVELAS GRÁFICAS PARA LECTORES JÓVENES::


ALFabeto (Puño)

Kalandraka. Sevilla (2012). 58 págs.

Hay álbumes abecedario que tienen como propósito ayudar al aprendizaje del niño, o que pueden ser usados con esa intención, y otros, como este, que se dirigen al lector reflexivo y más bien adulto. Es un álbum sin palabras que comienza con dos felices excursionistas o montañeros cuyas figuras forman la A. Los vemos recorrer distintos ambientes en los que se muestran o insinúan las sucesivas letras —en escenas realistas de bosque o de camping unas, pero también en otras imaginativas, como de ciencia ficción o de intrusiones urbanas en el bosque—, y terminar su periplo en un bosque de árboles talados donde reconocemos la Z. Las mayúsculas del título y el contenido aluden, tal como explica el autor en una nota final, a que el libro es también una defensa del Abeto. Son muchos los guiños bromistas y cinéfilos. Algunas ilustraciones encadenan pequeñas subtramas (es notable la de la manifestación ecologista en la que un tipo se encadena al abeto).

Madre solo hay una y aquí están todas (Raquel Díaz Reguera)

Lumen. Barcelona (2013).

Gran ejemplo de álbum regalable en el que la ilustradora vuelve a la buena fórmula de Abuelas de la A a la Z. En sus páginas aparecen treinta tipos de madre, como las Nadasetira, que «inventaron el reciclaje antes de que se pusiese de moda», las Semecaelacasaencima, para las que «cualquier excusa es buena para salir del piso», las Creativas, encantadas de haberse conocido y en su salsa en las fiestas de disfraces del cole, las Ejecutivas, que combinan los asuntos laborales y los pediátricos como si tal cosa, etc. No faltan dobles páginas especiales, con «tipos de bolsos», «los mejores inventos de las madres», un test «descubre qué tipo de madre eres»…

::LIBROS INFANTILES::


Mimi (John Newman)

Siruela. Madrid (2013). 161 págs. Traducción: Denise Despeyroux.

Mimi, una chica adoptada de origen chino, cuenta su vida cotidiana. Por lo que va diciendo sabemos que su madre ha muerto hace poco, que su padre está más bien fuera de juego, que sus hermanos se comportan de modo un tanto anómalo, y que sus familiares, profesores y vecinos intentan echarles una mano. Además, sufre burlas en su colegio. Narración bien escrita y construida, que deja ver bien el dolor de fondo de la situación pero que también respira buen humor. Por otra parte, plantea la importancia de la ayuda de todos en situaciones así y, contrariamente a lo que suele ser habitual en relatos infantiles semejantes, se refiere bien a esa convicción, que cabría llamar instintiva, de que nuestra vida pide otra y no puede terminar con la muerte: Mimi habla con la fotografía de su madre todas las noches.

El hombre que abrazaba a los árboles (Ignacio Sanz. Ilustraciones de Ester García)

Edelvives. Zaragoza (2013). 131 págs.

Una marisabidilla narradora llamada Felicidad, que vive en Piñares, un pueblo rodeado de bosques de pinos, con tono coloquial, un puntito impertinente, habla de un amigo leñador, Marcial, que trabajó unos años en Canadá y lo sabe todo del bosque. El relato sirve de pretexto para dar, amablemente, mucha información sobre animales —como las urracas, el picapinos, el buey almizclero…— y sobre árboles —los olmos y su enfermedad de la grafiosis, las secuoyas…—. El enriquecimiento mutuo que se da en la relación entre la niña y el viejo se presenta bien y tiene acentos emotivos. El lenguaje es excelente y la narración es simpática. Las ilustraciones tienen el toque de humor y de fantasía que pide la historia.

El único y verdadero Rey del Bosque (Iban Barrenetxea)

A buen paso. Barcelona (2013). 71 págs.

Relato con aires de fábula clásica, de las que tienen un personaje astuto que acaba saliéndose con la suya. Los protagonistas son Janka, que «parecía llevar la nube dentro de la cabeza»; su hermano Kaspar, fanfarrón, bajito y miedoso; su hermana Masia que, «poseía la rara sabiduría de quienes no tienen más remedio que pensar por los demás»; y, sobre todo, un avispado zorro blanco al que los hermanos cazan y tienen la intención de matar. La personalidad del libro está en un acento narrativo bromista y en unas elegantes y sugerentes ilustraciones con aires decimonónicos, que fijan visualmente a los personajes y los ambientes propios del cuento. Tanto las imágenes como el contenido de la historia ridiculizan la fatuidad de los que acaban siendo los antagonistas: su Majestad Primus I y su emperifollada Guardia Real.

Prohibido leer a Lewis Carroll (Diego Arboleda. Ilustraciones de Raúl Sagospe)

Anaya. Madrid (2013). 205 págs.

Relato ingenioso y divertido. En 1923, Eugéne Chignon, viaja desde Francia a Nueva York para cuidar de una niña, Alice, obsesionada con las obras de Lewis Carroll. Además, sus padres piden a Eugéne que la niña no sepa que Alice Liddell, la auténtica Alicia que inspiró a Lewis Carroll, visitará la ciudad esos días. La historia es, lógicamente, muy deudora de las dos novelas de Alicia, con la doble consecuencia de que los lectores que no las conozcan pueden desanimarse, pues se les escaparán muchas referencias, mientras que los que sí las conozcan se verán animados a leerlas e incluso reforzará su entusiasmo por ellas. El relato se sigue bien pues, aunque la narración y sus personajes sean extravagantes, como corresponde al género, todo se desarrolla con normalidad, con digresiones simpáticas y explicaciones amables, que se dan en un lenguaje común y con eficaces golpes de humor en las situaciones y en el lenguaje.

::LIBROS JUVENILES::


Zoom (Andrea Ferrari)

SM. Madrid (2013). 129 págs.

Relato que comienza cuando Ana, una chica de 17 años, lee una noticia del periódico en la que se cuenta, con admiración, cómo el Papá Noel de una tienda de juguetes tuvo una maravillosa intuición y actuó con extraordinaria rapidez para salvar de morir atropellado a un pequeño malabarista que lucía sus habilidades en medio del tráfico. A partir de ahí, averiguamos que el padre de Ana murió tiempo atrás; que su madre está muy deprimida y gana un sueldo miserable; que su silenciosa hermanita Cecilia, de ocho años, pasa tiempo con una generosa pero muy habladora vecina; y que Ana se propone ganar dinero en la campaña de Navidad disfrazándose de papá Noel para trabajar en una tienda. Como es habitual en esta escritora argentina, la historia, intrigante y amable a la vez, refleja bien los mundos interiores de sus personajes y aviva continuamente los deseos del lector de pasar la página. Entre otras cosas esto se debe a que está construida con gran habilidad: se van aclarando las incógnitas que se plantean por el procedimiento de llevar al lector adelante y atrás haciéndole notar, en cada caso, que para entender algo, es necesario pulsar un momento la tecla rewind o la fast forward.

El héroe de WondLa (Tony DiTerlizzi)

Hidra. Madrid (2013). 445 págs. Traducción: Adela Padín Romero.

Continuación de En busca de WondLa. Al final del libro anterior Eva Nueve había entrado en contacto con un chico llamado Hailey que venía en una nave espacial un poco antigua. Hailey los lleva, a ella y a Rovender, a Nueva Ática, un lugar donde, aparentemente, todo es armonía y felicidad. Pero enseguida queda claro que la felicidad que supuestamente hay allí, y tanto control como ejerce Cadmus Pryde, el fundador de la colonia, esconde algo turbio. Por tanto, Eva, Rovender, Hailey y una tal Eva Ocho —que había llegado tiempo atrás a la ciudad, igual que Eva Nueve— terminan huyendo. El libro tiene iguales cualidades que la primera entrega: claridad narrativa, buenas descripciones de personajes singulares y escenarios futuristas, ilustraciones magníficas al comenzar cada capítulo y algunas otras en el interior —inspiradas en las de William Wallace Denslow para los libros de Oz—. El libro sigue las pautas habituales de las segundas entregas de estas distopías: se responden algunas preguntas planteadas en la primera novela, la protagonista descubre la conspiración en marcha y acaba liderando la resistencia. La narración acentúa el valor de la lealtad y la amistad y, naturalmente, el respeto a la naturaleza.

El libro del destino (Shannon Hale)

Alfaguara. Madrid (2013). 351 págs. Traducción: Sara Cano Fernández.

Libro que nació de una idea de una empresa de juguetería, se ve que con la idea de multiplicar el éxito de una línea de juguetes, pero el libro está bien escrito y tiene muchas cosas rescatables. Se ambienta en Ever After High, un colegio dirigido por Milton Grimm, al que van los hijos de los y las protagonistas de los cuentos tradicionales para que, llegado el momento, puedan protagonizar sus propios cuentos. Todos han de llegar al día del Destino para firmar El Gran Libro de los Cuentos y comprometerse a seguir los pasos de sus padres. Pero la hija de la madrastra de Blancanieves, Raven Queen, de ninguna manera quiere ser como su madre y se plantea no firmar, pero la encantadora hija de Blancanieves, Apple White, sí desea que firme. La narración está centrada en un mundo de chicas y los guiños bromistas al ambiente actual son continuos. Un punto destacable es que, para disfrutar de la historia, se requiere conocer las historias previas. Otro es que las heroínas defienden bien su independencia y sus deseos de no quedar atrapados en una leyenda en la que no quieren estar.

Cómo empezó mi vida prestada (Jenny Valentine)

Alfaguara. Madrid (2012). 311 págs. Traducción: Mercedes Núñez.

Chap, un chico vagabundo de 16 años, comienza su relato cuando, en el albergue de Londres donde se aloja, alguien descubre que sus rasgos coinciden con los de un desaparecido hace dos años: Cassiel Roadnight. Le preguntan si es él y, por distintas razones, dice que sí. La narración alterna el presente —dudas y temores del protagonista, sus deducciones sobre los misterios de su nueva familia, sus intervenciones cuidadosas para no delatarse— con su pasado —recuerdos de su vida desde pequeño con su abuelo y el momento en el que se quedó solo—. El relato funciona por la buena elección del punto de vista —se cuenta todo desde un momento indeterminado del futuro, después de que todo terminó—, porque la situación no se prolonga lo bastante para ser improbable, y porque la voz del narrador es convincente: al ir señalando paso a paso qué va pensando, y al ir haciéndose continuas preguntas sobre qué hacer o decir, hace partícipe al lector de sus inquietudes. Hacia la mitad de la novela, cuando Chap está ya en su nueva casa, el relato coge acentos y ritmo de thriller inquietante. Algunos personajes no están del todo perfilados pero, en cualquier caso, es una historia organizada y narrada de modo competente, de las que activan la empatía del lector con el protagonista y quienes le rodean.

Antares (Francisco Díaz Valladares)

Edelvives. Zaragoza (2012). 214 págs.

Una chica termina embarcada en el remolcador que capitanea su padre, sin que él lo sepa, justo cuando se dirige a rescatar a un pesquero desconocido y se avecina una tormenta. La narración es buena, el argumento tiene tensión, hay información sobre las interioridades del barco y sobre el funcionamiento de las mafias que introducen inmigrantes africanos en España. Además, está conseguida la, por momentos, irritante protagonista, que es quien cuenta lo sucedido unos años después. No faltan escenas de acción y violencia por más que sea un relato construido sin las descripciones crudas a las que muchas novelas juveniles actuales nos intentan acostumbrar.

El cementerio de barcos (Paolo Bacigalupi)

Plaza Janés. Barcelona (2012). 345 págs. Traducción: Manuel de los Reyes.

Una distopía más pero algo mejor que otras. Mundo futuro, golfo de México, playa de Bright Sands, antiguos petroleros y mercantes encallados o hundidos. Mucha gente malvive trabajando como desguazadores. Nailer, de 17 años, pertenece a una cuadrilla de adolescentes que se sumergen para llegar a lugares difíciles y recuperar materiales útiles. Un día descubre un clíper de lujo averiado entre las rocas con todos los tripulantes muertos menos una chica joven que resulta ser una rica heredera, Nita. Nailer elige hacer caso a Nita y acompañarla para que pueda volver con su padre; va con ella a Nueva Orleans, junto con Tool, un «medio hombre», mientras el violento padre de Nailer y los rivales del padre de Nita los persiguen. Abundan las descripciones de detalles intrascendentes y son demasiados los pensamientos y emociones de los protagonistas difíciles de imaginar, dadas las situaciones tan raras y tan límites que viven. Luego, la religiosidad sincrética de los personajes es artificiosa y ridícula. Dicho esto, la historia se sigue con interés, Nailer es un héroe bien dibujado, la violencia que se desata en algunos momentos tiene la lógica propia del argumento, son interesantes los «medio hombres» —«engendros del diseño genético»—, son atractivos los escenarios, y los conflictos de lealtades personales se plantean bien.

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