Su boca más que nada prefería

TÍTULO ORIGINALLa bocca più di tutto mi piaceva

GÉNERO

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Anagrama. Barcelona (1998). 175 págs. 1.500 ptas. Traducción: Ana María Moix.

Profesora de literatura en Roma y apreciada como ensayista, Nadia Fusini debuta en la ficción con esta obra. Con el relato autobiográfico como recurso retórico, la autora hace partícipes a los lectores de una parte importante de su vida, desde la infancia a la edad madura, marcada dolorosamente por la anorexia, causa o consecuencia de su patológica relación con el entorno, esencialmente con el familiar. Así, en un monólogo interior de lenguaje sencillo e intimista, se adentra en la vivencia de Nadia, una niña enamorada de su padre y profundamente celosa de su madre. La clave del relato se encuentra en su conflictiva afectividad y en su complejo de Electra, que se agudiza cuando muere el padre y se reaviva el odio hacia su madre.

La obra se estructura en veintitrés capítulos, escritos según el fluir del pensamiento, de los recuerdos, a veces provocados en la terapia con la psiquiatra. De esta forma, la estructura interna de los capítulos tiene como guía central las obsesiones de Nadia, que se manifiestan en temas recurrentes, aunque el tratamiento madura según avanza el relato y con él la edad de la protagonista. Entremezcladas con estas reflexiones, hará mención al momento histórico-político en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, al idealismo de su padre, comunista militante y anticlerical; la penuria económica, que determinó el carácter austero de la madre; y sus preguntas sobre la felicidad, la verdad, la justicia, lo inefable o el sentido del dolor, que, afrontado desde un enfoque muy humano, sin ninguna trascendencia, se convierte en algo que destruye al hombre.

Es una historia trágica, dura, pero relatada con la sencillez y ternura de una niña que se siente atrapada por unas emociones que no maduran a tiempo, que la encierran en una enfermedad terrible. Es un ágil y a la vez profundo relato que puede servir de reflexión -salvando el rechazo a la moral católica- para padres y educadores, al tratar sobre una de las muchas caras de la anorexia, a la que se llega no sólo por una desenfocada visión estética, sino también por una errónea educación de la afectividad, muchas veces ignorada e infravalorada, y por una falta de valores que ayuden al adolescente a enfrentarse de forma positiva a la vida.

Blanca Vallejo Esteban

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