Siguiendo mi camino

Acantilado.

Madrid (2013).

480 págs.

26 €.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Wiesenthal, español de origen alemán, es un escritor de amplio espectro y bastante prolífico: ha escrito ensayo, novela, enciclopedia y libros sobre vinos y viajes. Fue estudiante de canto en Italia y cantante en cafés europeos, en hoteles de lujo y en trasatlánticos. En este libro anuda memorias y pensamientos con el colorido y la plasticidad de una novela. Al modo autobiográfico, Wiesenthal nos presenta su propia vida, rica en viajes, canciones y conversaciones.

Aunque el hilo conductor que se nos anuncia sea la música, la cantada por él en forma de boleros, zambas, tangos y canciones rusas y americanas, es más bien la propia lengua castellana en forma de canciones y versos la que le sirve para hilvanar mitos y recuerdos, historias universales y otras personales, anécdotas entretenidas y poemas propios.

Sus memorias y pensamientos nos llevan a los numerosos lugares donde ha viajado: Cádiz, Nueva York, África, Rusia, Hamburgo, París y otros muchos. En esta combinación elige palabras y relaciona su origen etimológico con mitos, razas, etnias, historias antiguas, tradiciones, canciones o sabrosas comidas. Y de ahí deriva anécdotas y retrata el alma de la gente, de los gitanos en el circo, o de los mexicanos, de los andaluces en su Semana Santa o de los musulmanes en Estambul.

De modo autobiográfico destila su añoranza del buen castellano, del modo elegante de ser y vivir, de la verdadera cultura europea que alimenta con sus mitos y filósofos, y critica a Heidegger y rescata a Ortega y Gasset, por ejemplo. Su vasta cultura y su abundante obra escrita le proporcionan una gran soltura al escribir y salta de un tema histórico a una anécdota con Julián Marías y de un comentario político a otro sobre la Candelaria o la Virgen del Rocío. Es tajante en sus opiniones políticas y en sus juicios sobre oportunistas o capitalistas: no tiene ideología ni se suma a etiquetas, sino que muestra un pensamiento y una vida libre y sin adscripciones que le den ventajas. Sus reflexiones son críticas, bien fundamentadas y elegantes.

No hay orden ni un atenerse a tema, lugar o composición musical: cada recuerdo le trae otros y su escritura es caudalosa, variada, chispeante y llena de anécdotas y de lírica, de versos y poemas, algunos propios y otros traídos de su propia vida y de sus libros, que cita frecuentemente.

Siguiendo mi camino proporciona una lectura deliciosa y culta.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares