Sexo y naturaleza

José Ángel Mínguez Sanz, José Pérez Adán, Manuel Barceló Iranzo, Ana Otte, Javier Martínez de Marigorta

GÉNERO

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EUNSA. Pamplona (1995). 100 págs. 1.200 ptas.

Este libro reúne los trabajos de los Cursos de cultura de la vida y regulación natural de la fertilidad impartidos por la Asociación Valenciana para la Defensa de la vida.

La primera parte lleva por título Ecología sexual. Aquí J.A. Mínguez Sanz, doctor en ginecología, y J. Pérez Adán, doctor en sociología, defienden una visión integral de la sexualidad. Al igual que la naturaleza, el hombre y la sociedad necesitan vivir en equilibrio. El ser humano se sostiene sobre tres columnas: el componente biológico, la dimensión psicosociológica y la trascendente.

En lo que respecta a la sexualidad, ahora se ha echado el peso sobre lo biológico, y el trípode ha quedado cojo. El equilibrio en lo sexual pasa por el sometimiento del impulso a la razón, es decir, por la integración de los tres planos -trascendente, afectivo y corporal- en la relación omnicomprensiva del amor.

Por tanto, ni el sexo se reduce a la genitalidad, sino que es algo mucho más rico; ni usar o no de la función generativa influye en la feminidad o virilidad de una persona. Reducir el sexo a la genitalidad es convertirnos en sexoadictos, en desequilibrados.

En la segunda parte, el psiquiatra Manuel Barceló mantiene que el hombre postmoderno sufre una crisis de la afectividad. Tres son los fenómenos que la caracterizan: el “enmascaramiento” de los sentimientos propios, el “confusionismo” en los valores junto a la “marginación” de las virtudes, y la “anestesia” de las conciencias. Todo esto, junto al consumo indiscriminado de estímulos sexuales, dan como resultado tres grupos psico-sociales: los “adolescentes en crisis” con mínimos apoyos educativos que llegan a desarrollar el “síndrome del aburrimiento sexual”; los adultos jóvenes que se convierten en “exploradores necios” de cualquier propuesta de experiencia sexual; y los potencialmente “sexópatas” violentos. Estos comportamientos, afirma Barceló, “lastran irremediablemente su propio ascenso hacia la cúspide de la afectividad humana”.

En la tercera parte de este librito, la Dra. Ana Otte hace una breve exposición de los métodos de regulación natural de la fertilidad. Estos métodos se fundamentan en el conocimiento y respeto de los ritmos biológicos naturales de la mujer, al tiempo que mejoran las relaciones y la comunicación interpersonal en el matrimonio.

La obra se cierra con consideraciones éticas sobre la regulación de la natalidad a cargo del doctor Martínez de Marigorta, cirujano y teólogo.

Carlos Goñi Zubieta