Qué hemos hecho con la Universidad. Cinco lustros de política educativa

Thomson Aranzadi. Cizur Menor (2007). 457 págs. 54 €.

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Este libro reúne los trabajos que Andrés Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), ha dedicado a reflexionar sobre la universidad y la política educativa desde 1985. Tanto como profesor universitario como en sus tareas políticas ha sido un observador crítico de la legislación sobre enseñanza. En este libro repasa la Ley de Reforma Universitaria, la LOGSE, la LODE, la LOU y sus reformas. Sin embargo, aunque se trate de una recopilación, la lectura de estos textos no constituye un mero ejercicio retrospectivo; por el contrario, muchas de las reflexiones sirven, y servirán, para enfrentarse a las reformas pendientes, sobre todo aquellas que se perfilan como necesarias en el horizonte del Espacio Europeo de Educación Superior (ver Aceprensa 4/08).

Ollero expone las deficiencias de una política educativa dependiente de los cambios del poder político y de las Comunidades Autónomas; una situación, por otro lado, que afecta a todos los niveles de la enseñanza. El problema es que las leyes de reforma que se han puesto en vigor no aciertan a definir un modelo educativo claro y compartido y por ello se ha generalizado una sensación de pesimismo y desencanto en relación con la educación. Frente a una enseñanza politizada y técnica, Ollero reivindica la idea de una universidad que forme -y no sólo informe- integralmente al alumnado en libertad, con independencia de las ideologías.

Como profesional de la universidad, Ollero conoce de primera mano los problemas reales en los estudios superiores. Ha sido testigo de la instalación de la mediocridad y de la falta de preparación de los estudiantes que llegan; en este sentido, no le extraña que todas las dificultades de los niveles educativos inferiores se reproduzcan al cabo del tiempo en las aulas universitarias. Asimismo se muestra especialmente enemigo de cierta idea burocratizada de la enseñanza, que ahoga la creatividad y la investigación y, en definitiva, perjudica la calidad de los docentes.

Ya en 1985, Ollero se quejaba de la excesiva politización de la universidad y de una “autonomía” mal entendida. De hecho, el clientelismo y el favoritismo académico son una pandemia que los cambios en la constitución de los tribunales y los requisitos de evaluación externa no han conseguido paliar. Por el contrario se han multiplicado las figuras docentes, los planes de estudios se modifican continuamente y los estudiantes terminan desorientados. En conclusión, la universidad y la educación siguen estando, según señala Ollero, en “lista de espera”, como consecuencia de una política educativa ineficaz. ¿Vendrán los nuevos planes a mejorar la situación?

Sea como fuere, este libro sirve para determinar por qué no funciona bien la educación en España y plantear propuestas reales de mejora.