A prueba de fuego

Libroslibres. Madrid (2010). 312 págs. 20 €. Traducción: Ignacio Peyro Jiménez.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Eric Wilson noveliza sobre un guión previo llevado al cine bajo el mismo título (cfr. Aceprensa, 22-10-2008). Ello explica la rapidez del ritmo narrativo y la acción trepidante, fórmula que, mezclada con sentimientos conmovedores, acaba por cautivar al lector. En el debe de la obra hay que incluir una exagerada descripción de escenas tópicas.

El libro narra la salvación de un matrimonio que está a punto de romperse. Caleb (jefe de bomberos) y su mujer Catherine (directora de relaciones públicas de un hospital), atraviesan dificultades. Han discutido alguna que otra vez, pero ahora están hartos de todo y dispuestos a arrojar la toalla. “¿Hay alguna parte dentro de ti que quiera salvar tu matrimonio?”, pregunta a Caleb su padre, entregándole al mismo tiempo un vademécum de cuarenta días, un itinerario que quizás haga su matrimonio a prueba de fuego. Porque a prueba de fuego no significa que no vaya a haber ningún fuego. Significa que, si el fuego viene, se puede resistir.

A partir de ahí, la trama se centra en el proceso de ambos cónyuges para lograr entender que el matrimonio significa un pacto de por vida. Que al ponerse un anillo, uno formula una promesa de fidelidad “en las alegrías y en las penas, en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad”, y luego no puede pretender que la promesa surta efectos solo en las alegrías, en la prosperidad o en la salud. Que hombre y mujer han de saber que al ganar a su cónyuge en matrimonio, lo que les toca en suerte es cuidar de la relación. No está, pues, terminado el trabajo con las alegres nupcias, sino que es un proceso para toda la vida y que va aproximando el corazón del hombre cada vez más al de la mujer. El matrimonio no es una estación de llegada, sino de partida.

Es la historia de la doble conversión del jefe de bomberos en buen marido y creyente. Porque con el afán de salvar su matrimonio, el protagonista encontró su ejemplo, Aquél a quien seguir. Dios quiso que el matrimonio durara para toda la vida y Caleb pidió a Dios que le enseñara a ser un buen marido.

El libro es una llamada a luchar por aquello que merece la pena, aun cuando todo parezca difícil. La frase clave de la novela es de un sacerdote: “El deseo de Caleb y Catherine es que su juramento matrimonial no sea un contrato sino una alianza divina. El matrimonio es una institución fundada por Dios con intención de durar para toda la vida”.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares