Poemas

Luis García Montero

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Visor. Madrid (2004). 390 págs. 15 €.

Luis García Montero ha recibido varios premios (el Adonais y el Nacional de Poesía entre otros) y es considerado uno de los representantes más significados de la llamada poesía de la experiencia, la corriente más importante en el panorama español de los últimos años. Se trata de una poesía directa, clara, fácil de entender y de rigurosa técnica, en la que el poeta habla de sí mismo y de situaciones habituales en su vida diaria. Todos esos rasgos se encuentran en Poemas, una antología realizada por el propio autor que ofrece una selección de siete de sus libros; desde el primero, Tristia, publicado en 1982, hasta La intimidad de la serpiente, que ha recibido el Premio de la Crítica en 2003. Ofrece el libro una variada muestra de un autor que, sin perder su particular acento, ha evolucionado desde el intimismo hacia una poesía de carácter más reflexivo.

No obstante, en casi todos sus libros, el lector encontrará muestras de su forma de entender la poesía. Por un lado, versos que, fruto de un constante diálogo con nuestra tradición lírica, la actualizan a través de referencias y versiones de Gutierre de Cetina, Garcilaso, Salinas, Cernuda, Rubén Darío, Neruda o Alberti, sobre el que García Montero es un reconocido especialista. En la última sección, Además, encontramos dos buenos ejemplos: “Espejo, dime”, una serie de tercetos encadenados y las “Coplas a la muerte de su colega”, una imitación de los famosos versos de Jorge Manrique: “Recuerda si se te olvida / que este mundo es poca cosa, / casi nada… Nuestras vidas son los sobres / que nos dan por trabajar, / que es el morir”.

Hay también muchos poemas cargados de “reflexión moral y realismo estético” que tienen como modelo una Ilustración cuyos ideales están -a juicio del autor- “en el fondo de todas las apuestas de la modernidad”. La perdida de esos ideales, que al menos en estas páginas no se especifican, conlleva -en la consideración de García Montero- “una apuesta por el individualismo”, por un yo que casi siempre se manifiesta dolorido por el paso del tiempo y la desesperanza, “convencido / de que existir no tiene trascendencia, / porque la luz es siempre fugitiva / sobre la oscuridad, / un resplandor en medio del vacío”. Esta perspectiva explica las peculiaridades de su obra y de parte de la poesía española contemporánea: poesía urbana, acercamiento a la vida cotidiana y conversión en materia poética del yo del autor.

Sin embargo, es su poesía amorosa, llena de historias y de instantes de pasión, la más conocida de García Montero, donde mejor se observan los rasgos a los que se ha hecho referencia. Refleja asimismo la que puede considerarse la mayor aportación del poeta, la renovación de un lenguaje poético que se funde con el lenguaje cotidiano sin perder su capacidad de sorprender y la belleza de sus imágenes con las que continúa la tradición vanguardista de la generación del 27.

En suma, un libro que interesará a expertos y conocedores de García Montero al tratarse de una selección del propio autor y porque añade dos esclarecedoras introducciones: una sobre La poesía de la experiencia y otra sobre su obra (Las primeras palabras).

Pedro L. López Algora