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Pico della Mirandola

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2020)

Nº PÁGINAS208 págs.

PRECIO PAPEL18,90 €

PRECIO DIGITAL11,99 €

GÉNERO

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No es necesario conocer a la perfección la tradición filosófica para darse cuenta de que la historiografía a menudo es injusta. ¿Por qué encumbramos a algunos pensadores con contribuciones cuestionables y, en cambio, marginamos a otros, tal vez más importantes? Pico della Mirandola, sin duda, pertenecería a esta última clase, a pesar de que es el encargado de abrir la puerta de la filosofía moderna, sin abandonar del todo el umbral de la tradición.

Carlos Goñi lleva años conversando imaginariamente con este filósofo inusitadamente joven y tan entusiasta como para proponer en 1486 –en medio de una pandemia, por cierto– un concilio filosófico, algo que se le puede ocurrir tan solo a un espíritu lozano que busca ardientemente la verdad. El concilio, finalmente, no se materializó, pero para la posteridad ha quedado la Oratio sobre la dignidad humana que servía de prólogo a la ciclópea empresa y que se incluye aquí como apéndice, traducida maravillosamente por el autor. En ella, el hombre queda en esa tierra de nadie que constituye, según Pico, su atributo más preciado, es decir, la libertad.

Pico levantó suspicacias y se instaló, al final, en esa magnífica Florencia renacentista que rezumaba cultura, filosofía y arte bajo el generoso patronazgo de Lorenzo de Médici. Allí murió al frisar la treintena con un inmenso prestigio que, desgraciadamente, se fue apagando con el tiempo, hasta casi desaparecer. En este sentido, se entiende la admiración, el fervor, nos atreveríamos a decir, que le tributa Goñi y que en esta más que justa apología sortee las críticas al pensador italiano.

Porque los esfuerzos de síntesis de Pico merecen una mención destacada. Fue él mismo un compendio de saberes y mitologías, de religiones y magias, porque se sentía extrañamente impelido a tamizar las corrientes filosóficas no por su proximidad cultural, y menos ideológica, sino exclusivamente por amor a la verdad. Como indica Goñi, desde este punto de vista su contribución no ha perdido actualidad; en primer lugar, porque la filosofía sigue asediada y, en segundo término, porque ideologías excesivamente polarizadas y virulentas toman el debate como un cruento campo de batalla. Ojalá el espíritu de Pico sirva, al menos, para sanear un poco el clima contemporáneo.