Ojo por ojo / La señorita Mackenzie

TÍTULO ORIGINALAn Eye for an Eye / Miss Mackenzie

GÉNERO

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OJO POR OJO

Autor: Anthony Trollope

Alianza.
Madrid (2014).
272 págs.
10,90 €.
Traducción: Miguel Ángel Pérez.

LA SEÑORITA MACKENZIE

Autor: Anthony Trollope

dÉpoca.
Morcín (Asturias) (2014).
480 págs.
24,50 €.
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susana González.

Es sorprendente (o no) que se hayan traducido tan pocas novelas al castellano de Anthony Trollope, uno de los más importantes escritores victorianos. Cuando escribo esto solo hay edición de El Custodio, Las torres de Barchester y El doctor Thorne —tres de sus novelas más celebradas y las tres primeras de una de sus series más famosas, Crónicas de Barsetshire—, y, en los últimos años, El amor de un hombre de cincuenta años y los relatos cortos reunidos en Noviazgo y matrimonio. Además, el año 2014 se han publicado Ojo por ojo y La señorita Mackenzie, y la editorial dÉpoca anuncia que se propone publicar más novelas en una colección llamada Biblioteca Trollope.

Ojo por ojo la escribió el autor en Irlanda, donde trabajó un tiempo, y tardó varios años en publicarla debido a su contenido. La señorita Mackenzie la publicó después de las Crónicas de Barsetshire cuando era ya un autor conocido. Ambas ilustran algunos temas típicos del autor —el peso del dinero y de la diferencia de clases sociales, la importancia del honor y de la lealtad a la palabra dada—, y sus rasgos constructivos —excelente y pausada narración, intromisiones continuas del narrador dando su opinión, nombres significativos como el del lento abogado Slow, aparición de personajes de otras novelas del autor, etc.

En Ojo por ojo, el prólogo, muy corto, habla de una mujer que no hace más que repetir ojo por ojo en una institución psiquiátrica. Conocemos luego al conde Scroope, un hombre riquísimo y ya muy mayor, y a su sobrino y recién nombrado heredero, el joven teniente de caballería Fred Neville. Fred pide a su tío seguir durante un año en Irlanda, donde se aloja su guarnición, antes de hacerse cargo de sus propiedades, y su tío acepta. Pero tanto el conde como su mujer se inquietan cuando les llegan noticias de que Fred corteja en serio a Kate O’Hara, una chica católica, de clase baja y orígenes oscuros, que vive sola con su madre en una casita junto a la costa. Empujado por los acontecimientos, Fred acaba formulando promesas contradictorias a Kate y a sus tíos.

Por su parte, la protagonista de La señorita Mackenzie es una mujer de la que, al principio, el narrador dice que es poco atractiva pero que luego irá presentando de modo más favorable. Cuando tiene 36 años recibe una gran herencia después de cuidar durante mucho tiempo a su hermano enfermo. Se plantea entonces dar un giro a su vida y, como Londres le parece una ciudad demasiado grande, decide trasladarse a Littlebath, donde entra en contacto con el reverendo Stumfold y su grupo de fieles seguidoras. Pero, dada su nueva situación, tiene varios pretendientes: su primo John Ball, hijo de un baronet, viudo con nueve hijos; el socio de su hermano, Samuel Rubb; un clérigo de Littlebath, el señor Maguire. Hacia la mitad de la novela también ocurre que surgen problemas con la herencia que había recibido.

La novela empieza con ciertos aires de comedia y luego adquiere tintes un poco más melodramáticos. Como siempre, lo que tiene más interés es lo bien y lo pormenorizadamente que Trollope pone de manifiesto el mundo interior de la heroína —dudas, vacilaciones, temores…— y cómo va ganando aplomo según las circunstancias le obligan. Hay que decir, también, que algunos contrincantes a los que la señorita Mackenzie ha de hacer frente son formidables. Cuando la señora Stumfold la visita, se nos dice que “la señorita Mackenzie pensó que probablemente podría obedecer al hombre de iglesia, pero sin duda se rebelaría contra la mujer de iglesia”. Y, sobre todo, la madre de su primo John, lady Ball, una mujer con una dialéctica imperiosa difícil de olvidar.