Obra selecta

Cyril Connolly

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Lumen. Barcelona (2005). 1.014 págs. 28 €.

El escritor inglés Cyril Connolly (1903-1974) se pasó toda la vida preparándose para escribir su gran obra maestra, pero su proverbial pereza y su consagración a la crítica literaria fueron aplazando esta empresa. Sin embargo, hoy, más de treinta años después de su muerte, sus ensayos críticos siguen más vivos que nunca, mientras que, de haberse hecho realidad esa gran obra original que siempre estaba diseñando, lo más probable es que ya habría ingresado en el almacén del olvido.

Connolly ejerció su tarea critica después del grupo de Bloomsbury, una generación formada por Joyce, Spender, Huxley, Greene, Auden, Isherwood y por compañeros de estudios de la talla de Anthony Powell, George Orwell y Evelyn Waugh.

Tras estudiar en Eton y Oxford, comenzó a dedicarse a la critica en diferentes medios: “New Statesman”, “The Observer” y “Daily Telegraph”. Desde 1939 hasta 1959 dirigió la mítica revista “Horizon”. Y a partir de 1952 hasta su muerte fue el crítico más prestigioso del “Sunday Times”, donde puso en práctica una crítica que huía del academicismo y que estaba a mitad de camino entre el memorialismo y el comentario crítico.

Este volumen reúne una amplia selección de los escritos críticos de Connolly, algunos ya publicados en nuestro país. Entre otros textos, aparece el libro “Enemigos de la promesa” (1938), un inteligente ensayo que contiene sus opiniones sobre el estilo, la crítica, las corrientes literarias en boga, comentarios sobre sus maestros literarios y escritores contemporáneos y un conjunto de agudas reflexiones sobre los peligros que acechan a los jóvenes escritores.

La última parte de este libro, totalmente autobiográfica, está dedicada al “análisis de la instrucción en los rudimentos de la vida y el arte que el crítico recibió, de las ideas que le formaron en la juventud”, con especial atención a los años pasados en Eton, la escuela privada más famosa de Inglaterra.

Otro libro aquí incluido es “La tumba inquieta” (1944), escrito en un momento de crisis, tras cumplir cuarenta años y un primer matrimonio fallido (Connolly se casó tres veces). Se trata de una obra miscelánea, una especie de dietario de opiniones, citas (todo un homenaje a su pasión por la literatura francesa) y lecturas, donde se habla de amor, matrimonio, literatura y religión.

Para Connolly, la literatura está por encima de cualquier valor o ideología; sus ideas sobre el matrimonio suelen ser demasiado cínicas; de la religión tiene una imagen negativa, especialmente del catolicismo, aunque reconoce su formación cristiana. La literatura es el principio y el fin de su vida.

La última parte de este volumen está formada por una amplia selección de sus artículos de crítica, donde puede apreciarse su cultura, su sentido del humor, su ironía y su exhaustivo conocimiento de las tendencias literaturas de la literatura anglosajona y francesa.

Algunos están dedicados a escritores (T.S. Eliot, Ezra Pound, Hemingway, Joyce), otros a modas literarias (la novela policíaca y los detectives privados), a la guerra civil española, a viajes y aficiones y, sobre todo, a la crítica literaria.

Adolfo Torrecilla