Nunca se sabe

TÍTULO ORIGINALNo se sap mai

GÉNERO

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Tusquets. Barcelona (1997). 251 págs. 2.000 ptas. Traducción: Javier Cercas.

Inma Monsó (Lérida, 1959), licenciada en filología francesa, se inicia en el mundo literario con esta novela. El relato comienza con el monólogo interior del protagonista, Franz Hoozenberger, un joven alsaciano muy metódico que, al terminar sus estudios, reflexiona en clave de humor sobre su vida y familia, con el deseo de planificar unas sorprendentes vacaciones.

En esta situación, descubre una vieja y misteriosa botella de vino, en cuya etiqueta se indica que quien beba de él obtendrá la facultad de intercambiar, de forma transitoria, la propia personalidad con alguien que comparta la experiencia de forma voluntaria, durante un tiempo predeterminado, después del cual no recordarán nada de lo sucedido. Así, la narración se articula en un antes del experimento, en la búsqueda de la persona que acepte la proposición, y en un después, en el que el azar, con situaciones cercanas al absurdo, determina la vida de adulto, el trabajo y el matrimonio del protagonista. Sobre esto reflexionará pasados quince años y descubrirá una situación que le cambiará totalmente el futuro.

La historia y los personajes, en ocasiones tan absurdos que parecen irreales, sirven a la autora para realizar una acertada crítica al estilo de vida actual, obsesionado con la búsqueda permanente de una óptima calidad de vida según un modelo social establecido. Así, el protagonista, en sus reflexiones de hombre “feliz”, hablará de su matrimonio como de “pareja de diseño”, donde todo encajaba, formando una vida “postal” que los demás contemplan con satisfacción y cierta envidia.

Al hilo de estas reflexiones, se plantean distintos temas, como el de la comunicación, la amistad, la felicidad o el control de la natalidad, entre otros, todo exagerado por la ironía y suavizado por el humor. Se nos muestra así el vacío de unas vidas que abandonan el cultivo de la propia personalidad y la preocupación real por los que les rodean, para perderse en lo que socialmente se entiende como vida de éxito.

El tono desmesurado de la novela, así como la mezcla de lo serio y lo grotesco para realizar la crítica social, recuerda a los autores ingleses de la primera mitad del siglo XX, y se aleja del estilo dominante de los novelistas españoles actuales.

Blanca Vallejo Esteban

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