No existe tal lugar

Miguel Sánchez-Ostiz

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Anagrama. Barcelona (1997). 273 págs. 2.200 ptas.

Como insinúa el título, es ésta una novela existencial cuyo protagonista, llegado en su vida a un punto de quiebra total, decide emprender la huida hacia adelante. Para entender qué espera del futuro, un hombre de mediana edad corta con un presente anodino y ajeno, y vuelve su vista al pasado, a la casona familiar donde estuvo poco pero aprendió mucho. La obra es una larga rememoración en primera persona, de estructura gramatical monolítica y expresividad tendente al caos, que refleja con gran plasticidad la situación de crisis en que se encuentra el narrador. Descontento con su trabajo, indiferente a su mujer, que a su vez le es infiel, y convertido en un extraño para sus hijos, se aferra al mundo mitificado de una ya lejana juventud inconformista y de unos abuelos que representan la idea de libertad frente a la opresión paterna.

Más allá del barroquismo verbal y del bagaje metaliterario del texto, esta novela es el símbolo del desencanto y del deseo de fuga que impregna en la actualidad a los que fueron la generación rebelde nacida al filo del medio siglo, cedieron después a la tentación del confort y finalmente sueñan con lugares inexistentes donde reencontrar la emoción de vivir.

Pilar de Cecilia

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