Niebla en el puente de Tolbiac

Libros del Asteroide. Barcelona (2008). 173 págs. 16,95 . Traducción: Luisa Feliu.

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Abel Benoit, un viejo anarquista, muere en un hospital tras ser víctima de una misteriosa agresión callejera. Poco antes de morir, a través de una bella y enigmática gitana, logra ponerse en contacto con el detective Nestor Burma, que en su juventud también frecuentó los círculos anarquistas de París. Involuntariamente, se encuentra metido en una investigación que le llevará a recordar sus antiguos compañeros libertarios, y a enfrentarse a los peligros de destapar turbios asuntos del pasado.

Esta novela pertenece al género negro con toda propiedad: por su protagonista, el detective Burma, un hombre socarrón, sarcástico, honesto, pero de una honestidad muy a su medida. Por los actores secundarios, desde la sensual Bélita a los desalmados compañeros de anarquía juvenil, pasando por el cínico comisario Faroux, con el que Burma mantiene algunos de los diálogos más entonados de la novela, cortantes y sarcásticos, como corresponde al género. Tampoco faltan los mundos marginales ni los ambientes sórdidos.

La ambientación del relato es magnífica. La precisión de las descripciones y la creación de escenarios resultan sobresalientes, y permiten intuir la presencia de rasgos autobiográficos en la narración. Las calles húmedas de París, la omnipresente niebla, los callejones oscuros y los olores de los bajos fondos cobran vida en unos cuadros prototípicos de novela negra, el despacho del detective incluido.

Este aire sombrío no se limita a los lugares que recorre Burma en sus pesquisas. Toda la narración está impregnada de una amoralidad que presenta situaciones y conductas sin espíritu crítico, incluso con cierta simpatía (las relaciones de Burma con Bélita, la justificación de algunos medios de “investigación”, la trivialización de la muerte…).

Queda, pues, una novela negra paradigmática, quizás la mejor del autor, que cultivó el género con asiduidad. Pero, así como revela una singular maestría técnica en la narrativa de detectives de los bajos fondos, también contiene todos los ingredientes negativos del género.