Nehru. La invención de India

Tusquets. Barcelona (2009). 271 págs. 19 . Traducción: Victoria Ordónez.

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Tharoor es un destacado diplomático indio, además de un alto funcionario de la ONU que fue en su día candidato a la Secretaría General. También es novelista y articulista de renombre en la prensa india e internacional, pero su condición de miembro del Partido del Congreso y de parlamentario le ha llevado a interesarse por la biografía de Jawaharlal Nehru, primer ministro después de la independencia y una de las personalidades más influyentes en la configuración del Estado indio. Sin embargo, no es una mera biografía sino a la vez una reflexión, sobre cómo Nehru, mucho más que el propio Gandhi, fue el padre de la India moderna.

El autor reconoce que empezó a escribir su libro con una mirada crítica sobre Nehru, pues no está de acuerdo ni con su economía socialista ni con su visión de India como país no alineado.

Por lo demás, Tharoor insiste en que Nehru asimilaba el capitalismo estatal al socialismo. Su ideal económico era un socialismo de raíces estalinianas, interesado en la maquinaria pesada y en los embalses, un instrumento nacionalista que llevaba el proteccionismo a grados extremos. Lecturas de Marx y Lenin, rebajadas con dosis de socialismo fabiano británico, influyeron en su pensamiento, impregnado de un orgulloso soberanismo, y que, sin embargo, sería incapaz de sacar a los indios de la pobreza.

Pese a todo, la gran aportación de Nehru es haber hecho de la India, a pesar de las deficiencias del sistema de castas o a la violencia étnica y religiosa, la democracia más grande del mundo, aunque Indira Gandhi, hija de Nehru, no resistiera la tentación de gobernar bajo el estado de excepción.

Pero Nehru también fue un hijo del positivismo occidental del XIX, producto de su refinada educación en Gran Bretaña. Creía con fe ciega en la ciencia y la técnica, y aunque eso diera lugar en la India de la posguerra a institutos de investigación de corte burocrático. Sin embargo, este país emergente supone hoy la segunda mayor reserva del mundo de científicos e ingenieros cualificados. Es un ejemplo de una adecuada percepción de Nehru, y también lo sería ese secularismo que no identificó a la India con el nacionalismo hindú, pese a que eso hubiera sido la esperada reacción al nacimiento de un Pakistán musulmán.

Con todo, si el político indio hubiera vivido en nuestro tiempo, se habría asombrado de cómo la apertura económica, con la ruptura de los dogmas socialistas, está convirtiendo a su país en una potencia emergente. Además en India se está poniendo en duda la consabida creencia de la incompatibilidad entre la técnica y la religión. Como bien señala Tharoor, Nehru nunca hubiera comprendido que el software y la espiritualidad pudieran darse la mano.