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Menos tech y más Platón

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALThe Fuzzie and the Techie. Why the Liberal Arts Will Rule the Digital World.

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2020)

Nº PÁGINAS272 págs.

PRECIO PAPEL23,95 €

PRECIO DIGITAL9,99 €

GÉNERO

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Los rápidos y profundos avances tecnológicos, cuya influencia y consecuencias se dejan sentir sobre las personas y su modo de vida, hacen muy necesario contar con voces que ayuden a adquirir perspectiva e inviten a la reflexión. Es el caso de este interesante libro. Su autor, Scott Hartley, actualmente inversor de riesgo en Silicon Valley, habiendo trabajado en empresas como Google y Facebook y formado en las universidades de Stanford y Columbia, comparte su trayectoria y experiencia con la intención de que superemos la falsa dicotomía entre ciencias y letras o entre las famosas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y las artes liberales.

El autor, un fuzzy (estudiante de humanidades o ciencias sociales) cuya trayectoria profesional se ha desarrollado en un mundo de techies (estudiantes de ingeniería o ciencias computacionales), aboga por la imprescindible colaboración entre ambos perfiles, y lo demuestra valiéndose, en diferentes ámbitos, de ejemplos y situaciones en los que la complementariedad de visiones y aportaciones ha dado como resultado la resolución de problemas complejos o el lanzamiento de productos y servicios de éxito.

Dar respuesta a los problemas y retos a los que se enfrenta la humanidad requiere tanto de las aportaciones que vengan de la mano de la tecnología, como de tomar en consideración criterios sobre su sentido y propósito. En definitiva, a medida que se van produciendo avances tecnológicos y nuevas herramientas derivadas de ellos, conviene dar importancia y valor a lo que pueden aportar las humanidades. Para Hartley, tan necesario es lo inmediato y oportuno, como lo intemporal.

Este libro podría ser una buena referencia para legisladores y orientadores en el ámbito educativo, ya que los casos reales y los resultados que se aportan son más que suficientes para poner en cuestión la separación, y no pocas veces diferente consideración, de ambos campos de estudio. No tiene sentido considerar a “los de ciencias” y a “los de humanidades” como perfiles opuestos. Será la combinación de ambos y la aportación de sus disciplinas lo que permita dar respuestas integrales a un mundo sometido a grandes y profundos cambios.