Los románticos

TÍTULO ORIGINALThe Romantics

GÉNERO

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Anagrama. Barcelona (2000). 278 págs. 2.500 ptas. Traducción: Benito Gómez Ibáñez.

La primera novela de Pankaj Mishra (1969), crítico literario en publicaciones como The New York Review of Books o Times Literary Supplement, se revela madura en su planteamiento y de notable calidad estilística. Los románticos logra transmitir el desconcierto ante el choque entre el ideal romántico y volátil de la juventud y los valores que perduran en la India durante generaciones.

Samar es un joven de 19 años que llega a Benarés para proseguir sus estudios. La ciudad a orillas del Ganges es para él un encuentro con un mundo diferente, lleno de expectativas. Allí pretende ingresar en la universidad y, mientras tanto, continuar con sus lecturas: Turgueniev, Flaubert, Schopenhauer, etc. Sin embargo, al poco de llegar, su vida solitaria cambia por completo cuando conoce a la señorita West, otra inquilina de la casa donde se aloja. Ella y sus amigos occidentales son prototipos de una mentalidad liberal pasada de moda, llena de clichés; sus personalidades abotargadas, de vida fácil, descubren al protagonista un mundo que sólo conocía en papel impreso. También entabla relación con Rajesh, un estudiante del que sospecha que es un activista universitario contra las autoridades. La vida de Samar se verá sumida entre dos aguas, entre dos mundo idealistas, ambos románticos pero también completamente diferentes: uno, teórico y utópico; otro, activista y real.

La figura del padre, primero lejana e incomprensible y más tarde de una inesperada riqueza, surgirá entre esos mundos para mostrar que la idea de trascendencia y la importancia de la tradición son pilares fundamentales. Pero el desencadenante de esa vida más auténtica, más propia, no vendrá sino tras una relación amorosa, cuya sensualidad, aunque a veces algo explícita, no empaña el límpido naturalismo de la historia.

Pankaj Mishra escribe en primera persona, con una prosa sencilla, rica en descripciones y con un toque de naturalidad y cercanía al lector que atrae desde las primeras páginas. Se agradece, por lo demás, que los términos indios utilizados en el texto sean recogidos y explicados en un glosario. Una novela, en fin, que describe con notable eficacia el proceso de madurez de un joven que se encuentra desorientado entre dos civilizaciones, cada una de las cuales asimila a su modo el ideal romántico. Un ideal, viene a decir el autor, ampliamente superado por otros valores imperecederos.

Pablo de Santiago