Los pájaros traen el sol

TÍTULO ORIGINALAs Birds Bring Forth the Sun and Other Stories

GÉNERO

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Alistair MacleodRBA. Barcelona (2004). 224 págs. 15 €. Traducción: Miguel Martínez-Lage.

La primera novela del autor, Sangre de mi sangre (ver servicio 69/01), es de 1999. Sus relatos anteriores, agrupados en dos colecciones, se contienen en El regreso (ver servicio 59/02), de 1976, y Los pájaros traen el sol, de 1986, que se publica ahora y reúne siete historias escritas entre 1976 y 1985, ambientadas, como las anteriores, en Nueva Escocia (Canadá).

El jefe de una cuadrilla de mineros que viajan por todo el mundo narra El final del verano. Un hombre recuerda la historia de un perro que le salvó la vida en una nevada (El perro del invierno). Hay un momento para cada cosa es una remembranza de la Navidad en la que se produce el abandono de la infancia y se accede al grupo de los mayores. La segunda primavera habla del deseo de un joven granjero por tener su club de los terneros, antes de convertir al béisbol en su principal afición. La armonía perfecta presenta a un hombre anciano que lidera un grupo folclórico que canta canciones gaélicas. Los pájaros traen el sol es una vieja leyenda familiar sobre un perro mítico, que sirve como definición de la clase de gente de la que se habla en todos estos cuentos: “Hombres que creen que la tierra es plana y que los pájaros traen el sol”.

Macleod es un buen escritor empeñado en dejar constancia del mapa de un mundo que parece terminarse. Todos sus narradores respiran una fuerte nostalgia, sus descripciones de paisajes y tradiciones y oficios son siempre precisas, sus historias transmiten una visión de la vida cálida y familiar, pero también ruda y con horizontes limitados. A sus personajes, todos con una conciencia muy acusada de tener unas raíces peculiares, se les puede aplicar el comentario del minero del primer relato mencionado, que dice sentirse como “una figura de una balada medieval que ha dado por terminadas sus despedidas formales y ahora sale al encuentro de su futuro fatalista”.

Luis Daniel González