Sugerencias de literatura infantil y juvenil (Verano 2011)

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ÁLBUMES ILUSTRADOS PARA PEQUEÑOS


Cristina Pérez Navarro, En el silencio del bosque. Álbum sin palabras. Una niña se dirige hacia un bosque detrás de su pelota y, allí, se asusta y acaba encontrándose con un oso. Las escenas están hiladas con acierto y las figuras transmiten bien los sentimientos de los protagonistas. Casi todas las ilustraciones ocupan una cara completa excepto en algunas páginas, en las que se muestran dos o tres escenas consecutivas. Todas las ilustraciones van en la página derecha enfrentadas a una página izquierda sin imágenes y del color dominante en la derecha. (A buen paso. Barcelona, 2010. 48 págs.).

Suzy Lee, Zoo. Álbum que habla de la riqueza imaginativa de una niña, que va con sus padres al zoo. La primera ilustración muestra a la niña frente a la entrada. En la siguiente se la ve dentro, en los hombros de su padre. Las ilustraciones enseñan lo que van viendo, hasta que, en unas imágenes en blanco y negro, lo que la niña dice no es exactamente lo que sus padres hacen. Y, en las siguientes a esas, sin texto y ya en color, más o menos tiene lugar lo que la niña dijo en la doble página previa. Es excelente la composición en dos planos de la historia. (Los Cuatro Azules. Madrid, 2010. 36 págs.).

Judith Kerr, El tigre que vino a tomar el té. Álbum que hizo famosa a su autora. Cuando Sofía está tomando el té con su madre llaman a la puerta. Sofía abre la puerta y ve un enorme tigre que, amablemente, le dice que si puede pasar a tomar el té. El tigre se sienta con las dos a la mesa… Argumento simpático, que mezcla bien vida cotidiana y fantasía, y que se suma a los que hablan de un personaje singular que irrumpe en una vida normal y cambia por completo las reglas. Las ilustraciones son cálidas y naturales. (Kalandraka. Pontevedra, 2010. 30 págs.).

Lucía Serrano, En blanco. Irene es una chica a la que le gusta dibujar y tiene la cabeza llena de ideas. Pero, cuando intenta dormir, eso es un problema pues unas ideas traen a otras. La narración cuenta sus trucos: dejar la mente en blanco, concentrarse delante de un gran lienzo blanco, llamar a la Goma de Borrar ideas, imaginarse una habitación vacía… La historia de Irene se complementa con la de su conejo de peluche. Buena narración, ingeniosa y bien armada, que tiene aires de tira cómica y combina dibujos con las manchas de pinturas de ceras que hace Irene. (Anaya. Madrid, 2011. 34 págs.).

ÁLBUMES ILUSTRADOS PARA PRIMEROS LECTORES


Jimmy Liao, El pez que sonreía. Un tipo llamado Jimmy se queda prendado de un pez al que ve en un comercio. Lo compra e instala la pecera en su habitación. Esa noche sueña con que el pez, dentro de la pecera, sale de la habitación y él lo sigue: recorren la ciudad, el pez conduce a Jimmy al mar y, allí, cuando se baña, descubre algo importante que lo hace despertarse. Gráficamente la narración es tan clara que podría no tener las frases de texto que acompañan las imágenes. La historia desborda simpatía, y deja que la conclusión se imponga por sí misma. (Barbara Fiore. Granada, 2010. 100 págs.).

Sonja Bougaeva, Dos hermanas reciben visita. Dos hermanas viven en una isla y un día reciben visita de un primo joven, que les organiza la vida: les arregla cosas, ordena su casa, la pinta, etc. Y las hermanas, que al principio estaban contentas, al final agradecen que su primo se marche y al fin puedan vivir como quieren. La secuencia de imágenes es buena, los personajes están bien caracterizados, la combinación de texto e ilustraciones es correcta, los tonos y el colorido se corresponden con el tipo de relato, abundan los detalles simpáticos en segundo plano, y la historia tiene calidez. (Takatuka. Barcelona, 2010. 32 págs.).

Marije y Ronald Tolman, La casa del árbol. Álbum sin palabras. Todas las dobles páginas contienen el mismo árbol con una casa entre sus ramas en la página derecha. En la primera mitad del álbum, en las páginas izquierdas se ven animales que van llegando al árbol, empezando por un oso polar blanco y un oso pardo a continuación, que son como los anfitriones de todos los demás animales. En la segunda mitad, los mismos animales que se van marchando. A lo largo del álbum cambia el tiempo atmosférico y la hora del día. El relato, aparte de hablar del paso del tiempo, alude al deseo de muchos niños de tener una casa en lo alto de un árbol. (Adriana Hidalgo. Buenos Aires, 2010. 32 págs.).

ÁLBUMES ILUSTRADOS PARA LECTORES ALGO MÁS MAYORES


Demi, La maceta vacía. Leyenda china. Un niño llamado Ping a quien gustan mucho las flores. El Emperador emite una proclama: todos los niños del reino deben acudir al Palacio y allí el Emperador les dará unas semillas de flores especiales y, quien traiga las flores más bellas al cabo del año, será el sucesor al trono. Cada página contiene una ilustración detallista, que va encerrada en una figura que es casi un círculo, y que van mostrando el paso del año que dura el concurso. La historia es bonita y subraya bien la honradez. (Juventud. Barcelona, 2010. 32 págs.).

Peter Brown, El jardín curioso. La imagen inicial es la de una ciudad industrial vista desde arriba, sin jardines, con chimeneas que arrojan humo. La segunda doble página presenta, en la parte superior, a Liam, un chico al que le gusta pasear por la ciudad incluso los días más grises y lluviosos, y, en la parte inferior, una antigua vía de tren. En ella Liam ve unas flores silvestres y se da cuenta de que necesitan un jardinero. Después de que la nieve lo tape todo, cuando vuelve la primavera no sólo aparecen plantas nuevas sino, también, nuevos jardineros. La historia está bien contada y estructurada con acierto. (Takatuka. Barcelona, 2010. 34 págs.).

Miroslavj Sasek, Esto es París. Esto es Londres. Reedición española de dos títulos de los dieciocho semejantes que publicó en los años sesenta el ilustrador checo Miroslav Sasek (1916-1980). Son como guías de viaje simplificadas con formato de álbum.

El autor recorre la ciudad y, con algunas bromas, muestra sus lugares más conocidos y a personajes típicos de las calles: la información es mucha y el espíritu del lugar está bien cogido. Las ilustraciones se presentan sobre fondo blanco, lo que también les da claridad narrativa. (El Patito Editorial. Santiago de Compostela, 2010. 64 págs.).

NARRATIVA PARA NIÑOS


Mordecai Richler, Jacobo Dos-Dos y Colmillo Encapuchado. Libro muy popular en Canadá que se ha traducido hace poco al castellano. El protagonista, Jacobo, es el pequeño de cinco hermanos. Todo lo repite dos veces porque nadie le hace caso a la primera. Cuando hace su primer recado, el tendero le gasta una broma junto con un policía que estaba también en la tienda, por lo que Jacobo se asusta y huye al parque.

El juego con los dos planos de realidad y sueño puede confundir un poco, aunque sea claro para un lector algo experto. El relato habla un poco de los miedos de los niños, de las relaciones entre hermanos, y de adultos que son condescendientes o desconsiderados con los niños. Las historias son vivas y resulta simpático el personajillo de Jacobo, bajo cuyo punto de vista ingenuo se ven siempre las cosas. (Almadraba. Madrid, 2010. 98 págs.).

Varios autores, El libro de las fábulas. Recopilación de 64 fábulas clásicas, todas con animales como protagonistas. Los editores han elegido las más populares y han incluido algunas que proceden de ámbitos no europeos. Todas son adaptaciones libres, construidas dando valor al interés narrativo, y respetando el sentido original. Es un acierto que sea un gran experto en ilustraciones de animales como Emilio Urberuaga el encargado de poner imágenes al libro, una al comienzo y otra al final de cada relato. (Combel. Barcelona, 2010. 158 págs.).

Andrés Barba, Arriba el cielo, abajo el suelo. Un mundo en el que todos los pueblos están continuamente cayendo y la gente, que no tiene pies sino unas bolas llamadas polas que hacen de contrapeso, se desplaza volando. Si uno está contento cae más despacio y si uno está triste cae más rápido. Los de un pueblo de abajo mandan a un niño al pueblo de arriba con un importante mensaje: que se avecina una colisión con el suelo en sólo tres días. Junto con otros personajes, intenta encontrar la fórmula para evitar la catástrofe.

Relato simpático, con muchos golpes de humor. Del argumento y los diálogos se desprende al final la conclusión que saca Esquimela: “La felicidad es una cosa muy misteriosa: en cuanto sabes que la tienes se te escapa, cuando la buscas tú, nunca la encuentras y cuando no buscas la tuya y buscas la de los demás, es entonces cuando aparece…”. (Siruela. Madrid, 2011. 87 págs.).

Christine Armengaud, Juguetes de la naturaleza. Historias y secretos para fabricarlos. Libro que da la información necesaria para construir juguetes de todo tipo a partir de lo que se puede encontrar en la naturaleza. La obra, resultado de años de investigación de su autora, tiene valor etnográfico. Además, es práctica y está muy bien editada. A unos les hará ponerse nostálgicos, a todos les hará descubrir cosas desconocidas, para otros puede ser la oportunidad de gastar tiempo y compartir intereses con hijos o nietos…, y también de desarrollar habilidades creativas. (Saga. Barcelona, 2010. 176 págs.).

NARRATIVA JUVENIL


Shane Peacock, Muerte en el aire. Segundo libro de la serie El joven Sherlock Holmes. Esta vez, cuando un trapecista se estrella justo delante de él, Sherlock se da cuenta enseguida de que no ha sido por casualidad. Sus idas y venidas, y entrevistas con gente de todo tipo, serán muchas. De nuevo aparecen Irene Doyle, los Irregulares y el inspector Lestrade. Es un relato ameno, que se deja leer y que puede gustar a muchos, aunque podría narrativamente algo más claro. (Almadraba. Madrid, 2010. 339 págs.).

Miguel A. Jordán. Erik, hijo de Árkhelan. El amanecer del guerrero. Primera novela de una serie de ambiente medieval nórdico. El protagonista es Erik, un chico de quince años, el mayor de los hijos de un antiguo general del rey. Cuando él y sus amigos encuentran a una loba muerta en una trampa, recogen a sus dos cachorros y los llevan al huraño Markus, el cetrero. Este accede a enseñarles cómo cuidar a los lobeznos y, además, Erik ha de prepararse para participar en una competición en la que ha de vencer a Olaf, un trampero de comportamiento poco noble.

Trama que discurre según esquemas conocidos: un chico de grandes cualidades humanas y físicas, unos amigos que son un gran apoyo, un mentor de pasado desconocido, un duro entrenamiento que dará frutos en su momento, unos animales que serán decisivos, etc. El relato está bien contado y construido, con descripciones escasas y diálogos que llevan casi todo el peso de la narración, y, como se supone, se dirige a un dramático enfrentamiento final. (Ámbar. Barcelona, 2010. 236 págs.).

Scott O’Dell. Estrella Negra, Brillante Amanecer. Reedición de una estupenda novela cuya protagonista es Brillante Amanecer, una chica esquimal que ha de competir en la carrera de Iditarod, Alaska, que son mil doscientas millas en un trineo tirado por una veintena de perros, en este caso encabezados por Estrella Negra.

Narración fluida y ordenada. El estilo es lacónico, preciso y, cuando hace falta, informativo, sobre costumbres y modos de vida, o sobre animales y el tiempo tan inclemente de Alaska. La personalidad de la narradora es atractiva por su sensatez reflexiva y su valentía sin aspavientos. Se dibuja bien, sin ningún exceso, el choque cultural entre el mundo esquimal y el mundo “blanco”. Los incidentes de la carrera están bien descritos y se suceden con toda verosimilitud. (Noguer. Barcelona, 2011. 144 págs.).

Julio César Romano, La cueva de los Doblones. Relato corto ambientado en Mohedas de la Jara, Toledo, en la que tres chicos y una chica encuentran un extraño medallón que les termina conduciéndoles a un antiguo tesoro inca. Todo suena conocido pero este tipo de historias siempre captan el interés si, como es el caso, resultan cercanas, están bien escritas, y los toques de fantasía son los justos. Además, los protagonistas, un chico del pueblo y tres veraneantes, se perfilan lo suficiente para que sus choques añadan la tensión necesaria para desencadenar los acontecimientos. (Brief. Valencia, 2011. 117 págs.).

Terry Pratchett. El asombroso Mauricio y sus roedores sabios. Este libro recibió hace años el premio Carnegie al mejor libro infantil inglés: una forma de reconocer (y aprovechar) la popularidad y el talento de Pratchett puesto que se apoya en muchos relatos infantiles clásicos para construir ese relato, no porque el libro sea más infantil que otros suyos.

Las muchas referencias a cuentos populares y relatos infantiles clásicos se aprecian sólo con describir el argumento brevemente: Keith, un chico flautista, junto con un gato llamado Mauricio, y, ocultos, unos ratones que piensan y hablan con normalidad, se dedican a ir de pueblo en pueblo, donde los ratones actúan para fingir ante los habitantes que ha llegado una plaga, y para provocar que las autoridades pidan la intervención de un flautista capaz de expulsarlos. (Plaza & Janés. Barcelona, 2010. 294 págs.).

Jorge Gómez Soto, Yo conocí a Muelle. El narrador, Luis, recuerda su actividad como grafitero y su enamoramiento de una chica. Cuando él y su amigo Hot empiezan a pintar paredes les guía un grafitero experto, llamado Spirit, que les entretiene con anécdotas de un grafitero legendario, Muelle. Un día en el que acaban huyendo de la policía, Luis se refugia en un local en el que ve actuar a un cuentacuentos y allí, además de conocer a Ana, descubre un mundo que le fascina.

La narración es clara y los diálogos suenan naturales. Están bien entretejidos los hilos del relato. Su objetivo, que consigue bien, es contar el proceso de autoconocimiento de un narrador que se hace consciente de su falta de condiciones naturales para unas cosas y de su pasión por otras. (SM. Madrid, 2010. 256 págs.).

Capitán W. E. Johns, Biggles. Ases del aire. La escuadrilla de los Camel. Primer libro de una de las series de aventuras más populares de la historia. Se desarrolla en la primera Guerra Mundial, en los enfrentamientos aéreos entre aviones ingleses y alemanes. James Bigglesworth es el jefe de una escuadrilla de aviones Camel sin haber superado aún la adolescencia. Los capítulos son como relatos sueltos, aunque van ordenados cronológicamente. En ellos se narran acciones de combate aéreo y misiones de otro tipo. A lo largo del libro a Biggles le nombran capitán y, al final, comandante.

Son relatos que se leen con facilidad y, a quien le gusten los aviones y las novelas de acción, no le importará mucho que el lenguaje sea técnico o antiguo. La acción es continua y las descripciones de vuelo son ágiles y como de cómic. Los personajes son más bien planos. (Edhasa. Barcelona, 2011. 253 págs.).

Rosa Huertas, Tuerto, maldito y enamorado. Relato construido para dar a conocer a Lope de Vega. Elisa es una chica lista, pero tímida y miedosa, a la que su hermana pequeña pide ayuda para preparar un trabajo sobre Lope de Vega. Al ir a buscar uno de sus libros a la biblioteca de su instituto, un extraño espectro, tuerto, que se oculta detrás del libro, le pide que le ayude a recordar su nombre para poder descansar al fin. Uno de los problemas que se le presentarán, entre otros, es que si ayudas a un espectro en pena otros también piden tu ayuda.

Es un acierto que la narradora sea una chica un tanto ceniza: así resulta más real y despierta más simpatías. Facilita las cosas el hecho de que los escenarios donde se desarrolla todo sean los del mismo Madrid de los siglos XVI y XVII. Algunos comentarios un poco folletinescos gustarán a unos y parecerán demasiado enfáticos a otros. (Edelvives. Zaragoza, 2010. 235 págs.).

Carolyn Meyer, Amo a Will Shakespeare. Apoyada en los pocos datos conocidos de la vida de Shakespeare y de la que fue su esposa, Agnes Anne Hathaway, la autora compone una novela que destaca por su empeño en presentar a su heroína como un personaje creíble. A partir de una carta de 1611 en la que Shakespeare le anuncia que vuelve a casa después de muchos años fuera, la narradora recuerda su vida: desde la vecindad de su familia con la de los Shakespeare hasta cómo, finalmente, acabó enamorándose del inmaduro pero brillante Will.

La personalidad de Agnes está perfilada con cuidado: la novela se apoya en eso, en contar cómo va cambiando todo para ella, por fuera y por dentro, con el paso del tiempo. Están bien descritas las condiciones de vida de la época: trabajos del campo, hábitos de comportamiento social, enfermedades y muertes, amenazas que se cernían sobre quienes en secreto seguían siendo católicos, etc. (Editex. Madrid, 2010. 243 págs.).

José María Merino, Las antiparras del poeta burlón. Un conocido escritor redacta unos recuerdos de su juventud: su descubrimiento de quién fue Quevedo, gracias a su padre, y su actividad como autor anónimo de poemas satíricos contra compañeros y profesores. Libro corto, muy inteligentemente construido y muy bien escrito. El propósito del autor es acercar la figura de Quevedo a los escolares y, al mismo tiempo, hablarles de honradez intelectual y de respeto a los demás. (Siruela. Madrid, 2010. 126 págs.).