Libros. Todo lo que hay que leer

TÍTULO ORIGINALBücher. Alles, was man lesen muss

GÉNERO

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Taurus. Madrid (2004). 331 págs. 20 €. Traducción: Irene Pérez Michael.

Hace un par de años, el libro de Dietrich Schwanitz “La cultura. Todo lo que hay que saber” (ver servicio 133/02) provocó un interesante debate internacional sobre los conocimientos que definen a una persona como culta. “Libros. Todo lo que hay que leer” va en la misma línea de destacar una serie de lecturas imprescindibles para la construcción de la identidad cultural de Occidente.

Christiane Zschirnt (Bremen, 1965), licenciada en Filología Inglesa, Historia del Arte y Filología Alemana, clasifica los libros en una serie de temas pensando en el lector actual, común, no especializado, que es a quien va dirigido el libro. Los temas que propone son el amor, las mujeres, la política, economía, sexo, modernos, civilización, clásicos escolares… Incluye novelas y libros de pensamiento que permitan al lector trazar una radiografía de la cultura clásica y moderna.

Cada capítulo comienza con una ligera introducción. De cada título seleccionado -más de ciento- Christiane Zschirnt proporciona unas pautas para comprender su significado, su alcance intelectual, sus aportaciones, los temas que aborda y una breve síntesis del argumento que no pretende sustituir la lectura sino, al contrario, abrir el apetito. El tono de estos comentarios huye del academicismo formal con el que, dice la autora, habitualmente se habla de los libros. Su objetivo es que cualquier lector, tenga la formación que tenga, pueda entender estos textos más bien sencillos. Para ello recurre a un lenguaje que aprovecha muchos recursos del periodismo con el fin de convertir en actuales los temas clásicos.

La autora condensa lo más importante de cada título sabiendo que a menudo es superficial y que se deja muchas cosas en el tintero. En este sentido, poco tiene que ver este libro con otros de más enjundia que también sugieren buenas e imprescindibles lecturas al lector contemporáneo, como los de Harold Bloom, en especial “El canon occidental” (ver servicio 79/96), Rafael Gómez Pérez en “Memoria del futuro” (ver servicio 107/00) y Pedro de Miguel y Ángel Peña en “Guía de lecturas contemporáneas” (ver servicio 184/99).

Toda lista de libros lleva en sí el germen de la polémica. Uno puede disentir hasta de los temas en los que la autora clasifica su selección, pues da excesiva importancia a una serie de factores más sociológicos (incluidos los títulos que se rinden a lo “políticamente correcto”) que propiamente culturales. La selección de títulos también es discutible, como todas, aunque la gran mayoría de los que sugiere forman ya parte del acervo de la cultura occidental. En su empeño por hacer digerible la aproximación a la cultura clásica, los comentarios rebajan en ocasiones el contenido y la profundidad estética de los libros que se comentan. Al igual que “La cultura”, el libro está pensado especialmente para el lector alemán, lo que influye en la preponderancia que se da a los autores en lengua alemana, aunque para hacerlo más “español” algunos capítulos los han redactado especialistas españoles, como ocurre con el capítulo sobre “Clásicos escolares”.

Adolfo Torrecilla

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