¡Levantaos! ¡Vamos!

TÍTULO ORIGINALAlzatevi, andiamo!

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Juan Pablo IIPlaza & Janés. Madrid (2004). 191 págs. 17 €. Traducción: Pedro Antonio Urbina.

Juan Pablo II no presenta su nuevo libro como una autobiografía, sino más bien como una glosa de la exhortación apostólica Pastores gregis, dedicada a la misión de los obispos. En efecto, en “¡Levantaos! ¡Vamos!” repasa su propia vida de obispo (1958-1978) sin la intención del cronista minucioso: se diría que la narración de los episodios está al servicio de la enseñanza que quiere transmitir. Es el mismo método que ya usó con Don y misterio, referido a su vida de sacerdote, que se puede entender como una ilustración de Pastores dabo vobis, el documento sobre el ministerio sacerdotal.

Contra lo que cabría suponer, esta finalidad pastoral no quita nada al encanto personal del libro, pues los recuerdos, comentarios, observaciones y confidencias están perfectamente engarzados, de manera que la lectura se hace fluida y amena. La imagen que recibe el lector es la de un autor que no solo mantiene intactas sus cualidades intelectuales, sino que transmite la serenidad de una fe inquebrantable vivida en circunstancias adversas. Contrariedades que, por otra parte, toca al lector valorar, pues en el libro no hay espacio para el lamento. Una de las enseñanzas de la batalla contra la opresión comunista es que la primera estrategia de las dictaduras es “provocar el terror en los apóstoles”.

El libro no contiene episodios que fueran hasta ahora desconocidos. Su novedad está en la sencillez y frescura con la que narra los recuerdos y en el modo en que Juan Pablo II utiliza ese testimonio personal como complemento de su magisterio. Pero lo hace sin ponerse como ejemplo, sino explicando las razones de fe que motivaron su comportamiento. Son trazos que ayudan a comprender mejor la figura de Karol Wojtyla, pues lo que hacía en Cracovia como arzobispo lo aplicó después, en dimensiones planetarias, como Papa.

Entre los recuerdos personales figura la conversación que mantuvo con el cardenal Wyszynski, que le había convocado a Varsovia para comunicarle su nombramiento de obispo. “Al oír las palabras del Primado que me anunciaba la decisión de la Sede Apostólica, exclamé: ‘Eminencia, yo soy demasiado joven, apenas llego a los 38 años’. Pero él replicó: ‘Es una debilidad de la que se librará pronto. Le ruego que no se oponga a la voluntad del Santo Padre’. Dije solo una palabra: ‘Acepto’. ‘Entonces, vamos a comer’, concluyó el primado”.

El libro también ofrece detalles muy personales del Papa. Por ejemplo, su devoción al ángel custodio (“Mi ángel custodio sabe lo que estoy haciendo. Es cada vez más profunda mi confianza en él, en su presencia protectora”), el significado de la cruz pectoral (“Nunca me la he colocado con indiferencia; es un gesto que acompaño siempre con la oración; la cruz se apoya sobre mi pecho, junto a mi corazón”), o la confidencia de que jamás se ha sentido solo.

“¡Levantaos! ¡Vamos!” fue escrito en polaco durante los meses de marzo y agosto de 2003. Apareció a la venta el pasado 18 de mayo, día del 84 cumpleaños de Juan Pablo II, en Italia, Polonia, Alemania, Francia y España. Las traducciones en inglés y portugués se anuncian para las próximas semanas. Los ingresos procedentes de los derechos de autor se destinarán a obras de caridad y beneficencia, como ya ocurrió con Cruzando el umbral de la esperanza, del que se han vendido 20 millones de ejemplares en 53 idiomas.

Diego Contreras

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