La virtud de la mirada. Ensayo sobre la admiración moral

Aurelio Arteta

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Pre-Textos. Valencia (2002). 337 págs. 22,80 €.

Ensayo inusual por el tema y por su acercamiento sincero y no tópico a una cuestión verdaderamente importante y profunda. La admiración moral es uno de los fenómenos más radicales de la experiencia ética humana, muy apreciada por Platón o Aristóteles, pero olvidada generalmente por la tradición kantiana y poskantiana, que tiende a justificar racionalmente la moral y olvida sus registros “sentimentales” o intuitivos. La admiración ante el comportamiento noble es, a la vez, una forma de homenaje y un impulso de emulación; es asombro ante una manifestación de lo elevado y, al mismo tiempo, ganas de ser así. Para los clásicos, tenía un papel capital en la educación. La admiración moral señala un buen corazón (la virtud en la mirada) y, a su vez, construye un buen corazón, porque inspira y ennoblece la conducta. Es el papel insustituible de la ejemplaridad. No se puede olvidar que la bondad moral se aprende, sobre todo, de los hombres buenos, de las conductas nobles, de los hechos heroicos. Y es un claro antídoto, un verdadero anclaje, ante el relativismo ambiental que defiende que todas las conductas tienen el mismo valor.

El ensayo tiene tres partes bien trazadas. En la primera, Declive, retrata el conjunto de tópicos que existen contra toda posible manifestación de excelencia: prevenciones ante el autoritarismo, rasero de igualitarismo democrático, etc. La segunda, Naturaleza, entra al núcleo de lo que significa admirar. La tercera, Rescate, es una reivindicación de la necesidad de admirar y de las formas en que puede lograrse. El análisis de Arteta es mucho más fuerte en lo que se refiere al sujeto que se admira que en lo que es objeto de admiración. Por eso, no escapa del todo a un cierto relativismo. Echo en falta un acento: lo que suscita admiración, además del halo de excelencia de algunas personas (por su peso moral, ponderación de juicio o reconocimiento social), es el sacrificio: la generosidad de estar dispuestos a perder algo en beneficio de lo que se tiene por valioso: el amigo, la familia, la patria, la justicia. El sacrificio es una señal de lo valioso siempre digna de admiración, aunque pueda depender de matices culturales.

Arteta es Catedrático de Filosofía Moral en la Universidad del País Vasco, en una situación de semi-exilio por su posición frente al terrorismo, además de pródigo escritor y columnista. Trata el tema con buen tono, claro esquema y amplio surtido de citas interesantes. Se resiente de cierta lentitud. Tachando quinientas líneas de redundancias (y quizá estudiando el fenómeno del sacrificio), quedaría un ensayo realmente brillante. Las presencias y ausencias en la bibliografía parecen señalar opciones ideológicas, pero la exposición es equilibrada.

Juan Luis Lorda