La silla del águila

Carlos Fuentes

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Alfaguara. Madrid (2003). 376 págs. 16,50 €.

Novela de tema político y forma epistolar, cuyo título alude al sillón presidencial mexicano, coronado por un águila. La lucha para llegar a sentarse en él es el centro argumental de la obra, cuya acción se sitúa en el año 2020, en un momento en que el presidente del país está próximo a morir por enfermedad.

El autor, a través del cruce de correspondencia entre una serie de personajes, hombres y mujeres, todos ellos próximos al poder, traza un cuadro bastante siniestro del entorno político de México tras la desaparición del partido único, el PRI. Altos cargos intrigantes, consejeros corruptos y una mujer de mediana edad que hace política en la sombra, con su mente y con su cuerpo en la misma proporción, componen un cuadro social de costumbres que el autor perfila con los tintes más oscuros. A través de su correspondencia privada y confidencial, pone en sus plumas una serie de juicios, opiniones y decisiones que reflejan absoluto cinismo, total falta de escrúpulos morales y una maquiavélica estrategia para lograr los objetivos que en cada momento persiguen.

Para La silla del águila, Fuentes ha elegido el peor de los escenarios posibles, con una escéptica desconfianza sobre el futuro político de su país, con el fin de llamar la atención a los habitantes de México y a sus políticos de los peligros que amenazan a la democracia si no se corrigen los defectos y no se controla la corrupción. Como es habitual en Fuentes, la obra está bien escrita y mantiene cierta intriga respecto al desenlace, relacionado con la designación presidencial para sustituir al fallecido titular. Pero, puesto que el desarrollo de la trama es ante todo político, sin apenas referencias psicológicas, ambientales, etc., su lectura requiere público dispuesto a aceptar y seguir esta cerrada polarización de la trama, salpicada de reflexiones filosóficas, proclamas ideológicas y, también, crudas escenas de carácter sexual.

Pilar de Cecilia

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