La sangre del pelícano

Libroslibres. Madrid (2007). 478 págs. 22 €.

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¿Qué relación hay entre unos brutales asesinatos acaecidos en Roma, Granada y China? Encontrar la respuesta está en manos del comisario romano Luigi Monticone y de Albertino Guiotta, un sacerdote que trabaja en una parroquia romana cuyo oscuro pasado servirá para resolver el enigma. En una carrera contrarreloj, tendrán que investigar los crímenes de una secta satánica y evitar así lo que parece un ataque contra la misma cabeza de la Iglesia. Por el escenario de la narración desfilarán, además de la pareja de investigadores, miembros de la Iglesia católica de China en la clandestinidad, monjas granadinas, enviados ante la ONU, líderes iluminados, asesinos a sueldo infiltrados en el Vaticano o periodistas con poco escrúpulos.

Miguel Aranguren (Madrid, 1970) utiliza los elementos del best-seller para escribir una historia de ficción en la que se mezclan sectas new age, miembros de la curia vaticana, ideologías laicistas, satanismo y reflexiones ascéticas y doctrinales. Todo, eso sí, desde una visión amable con el catolicismo. Ambientada en un futuro cercano e indefinido, La sangre del pelícano es de lectura accesible, ya que el peso de la novela, antes que en un estilo demasiado elaborado, recae en la habilidad para disponer los resortes con los que se va dosificando una intrincada trama policíaca a ritmo de thriller.

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