La resistencia alemana contra Hitler (1933-1945)

La resistencia alemana contra Hitler 1933-1945

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

La résistance allemande contre Hitler 1933-1945Alianza Editorial. Madrid (2005). 375 págs. 20 €. Traducción: Florencia Peyrou.

La importancia de los movimientos de resistencia contra los nazis en la Europa ocupada ha sido siempre reconocida y a veces magnificada. En cambio, la resistencia alemana contra Hitler tiene todavía dificultades para ser aceptada como un auténtico movimiento de protesta y rebeldía política, ética y religiosa dentro de un sistema totalitario. Varios factores han contribuido a este desconocimiento. La tesis de los aliados fue que nunca hubo una resistencia digna de ese nombre, y que todo el pueblo alemán cerró los ojos ante los crímenes nazis o los apoyó con entusiasmo. La historiografía de la Alemania Oriental y de Rusia solo tuvo en cuenta las actividades de la resistencia comunista, atacando o silenciando a los demás grupos. Dentro de la propia Alemania, persistió la idea, de acuerdo con la versión nazi, de que el complot de los militares y de los altos funcionarios contra Hitler en 1944 fue el acto de traición de una casta aristocrática que quería recuperar sus privilegios.

Barbara Koehn, profesora emérita de literatura y filosofía alemana en la Universidad de Rennes II, es miembro de una asociación que se dedica a la investigación sobre la resistencia alemana. En esta obra se ha propuesto ofrecer una versión sintética de los muchos estudios especializados que ya se han hecho sobre la cuestión, entre los que destaca especialmente el de Hans Rothfels.

Desde los que se limitaron a no colaborar con los nazis a los resistentes activos hubo distintos grados de participación en la protesta, la cual fluctuó también antes y durante la guerra. Con el deseo de mostrar que la resistencia se manifestó en variados grupos de la población, Koehn expone en distintos capítulos la resistencia que encontró el nazismo en la juventud, en las organizaciones obreras, en las iglesias, en la población judía, en los conservadores, en los exiliados… hasta llegar al atentado contra Hitler e intento de golpe de Estado del 20 de julio de 1944, narrado con detalle.

Ciertamente, puede decirse que los resistentes activos en cada uno de esos grupos fueron una minoría -como suele ocurrir siempre-, y que no actuaron de forma homogénea y coordinada. Por eso algunos prefieren hablar de “resistentes” alemanes más que de “resistencia”. Pero es innegable que tuvieron el coraje de resistir a un poder criminal, valentía que pagaron con la vida o con la cárcel y otras penalidades.

Barbara Koehn subraya que el rasgo esencial de la resistencia alemana “consiste en la lucha contra un enemigo totalitario en el seno mismo de su sistema represivo”, cuando el Estado de Derecho había sido ya desmantelado. Esperar acciones espectaculares de resistencia -como huelgas generales o un frente de combatientes que pudieran desarrollar acciones armadas o sabotajes- supone ignorar la presión totalitaria que se ejerció sobre el pueblo alemán desde 1933. No es de extrañar que el único intento con posibilidad de éxito de acabar con Hitler se fraguara entre militares y funcionarios cercanos al poder, que conocían y tenían acceso a sus mecanismos.

Koehn destaca también el trasfondo ético y religioso común a la mayoría de los resistentes, ya se trate de socialistas o de representantes de los conservadores. Asimismo, el capítulo dedicado a la protesta de las Iglesias protestante y católica muestra el valor de la resistencia espiritual frente al poder totalitario que pretendía utilizar a las Iglesias al servicio de sus fines.

Con todo, es innegable que la resistencia alemana movilizó solo a una minoría y que no fue el factor decisivo para acabar con Hitler. Sin embargo, encarnó en un momento terrible la defensa de la dignidad humana, y por eso se merece al menos el homenaje del reconocimiento, al que Barbara Koehn quiere contribuir.

Ignacio Aréchaga

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares