La piel de los tomates

Encuentro. Madrid (2007). 256 págs. 18 €.

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Se reúnen bajo este título más de treinta cuentos inéditos de José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002, escritos a lo largo de los últimos años. Para un lector habitual de la obra del escritor abulense son inevitables las relaciones entre los relatos que aquí se presentan y muchos de los asuntos tratados en otros escritos suyos, especialmente en sus diarios o memorias. De modo que algunas situaciones encarnadas por los personajes han sido ya anteriormente desarrolladas reflexivamente (como la Revolución francesa, la sociedad de la comunicación, el pensamiento débil, la moral relajada, etc.).

Aunque podría destacarse como novedosa la irrupción de lo sobrenatural mitológico o cristiano en algunos cuentos al estilo de Flannery O’Connor (como sucede en El día del Juicio o en La piel de los tomates), Jiménez Lozano presenta, con el tono propio de una conversación coloquial al airecillo del atardecer o como un susurro, unos personajes de origen y vida sencillas (aldeanos en su mayor parte), que descubren la llegada de una Modernidad insensible e inhumana. Estos personajes advierten que la técnica y la velocidad modernas devoran la tradición y el valor de las cosas pequeñas que acompañan al hombre cotidianamente.

Así, el cultivo primoroso de unos tomates, el cuidado diario y cariñoso del jardín, la construcción laboriosa y esmerada de la propia casa, el valor del recuerdo y la memoria de los difuntos o las historietas familiares que se descubren poco a poco se presentan como expresión de una vidas que procuran descubrir el brillo de la grandeza humana, rodeada de belleza y costumbres. Junto a todo esto, Jiménez Lozano presenta una crítica clara e incisiva contra la “nueva moral”, que pisotea la dignidad humana y crea situaciones dramáticas en sus cuentos. La eutanasia, el sexo sin freno y descarnado, el exhibicionismo impudoroso y superficial o un ecologismo a favor del mundo contra el hombre hacen que el lector asista a un proceso degradante que exige de sus protagonistas un heroísmo digno de ser narrado.

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