La pianista de Varsovia

TÍTULO ORIGINALSongbird

GÉNERO

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Maeva. Madrid (2005). 286 págs. 18 €. Traducción: Jofre Homedes Beutnagel.

Quizás sea la Segunda Guerra Mundial el acontecimiento histórico que más literatura de ficción sigue generando. Como es obvio, la importancia del tema no garantiza el interés y mucho menos la calidad de la novela, pero al menos ciertos argumentos sí deberían ser abordados con sensibilidad, al margen de que el resultado literario sea más o menos logrado. Pues bien, todo lo contrario ocurre en “La pianista de Varsovia”, traducción (oportunista donde las haya) del título “Songbird”. Su autor, Walter Zacharius, dirige una editorial especializada en algo llamado “novelas para mujeres”, eufemismo por el que se conocen las novelas rosa.

“La pianista de Varsovia” gira en torno a la historia de Mia, una joven judía polaca que, al contrario que su familia, logra escapar del país y de su destino en un campo de concentración. A partir de ahí se convierte en espía en distintos países de Europa, huye a Estados Unidos y finalmente regresa a París para asistir a los últimos días de la guerra. Mia es un mejunje de ingredientes rosas, con bastantes obsesiones sexuales y cuyo mérito principal es ir seduciendo a todos los hombres, sea cual sea su bando, que se cruzan en su camino. El personaje queda dibujado de una vez para toda la novela en el primer capítulo y todos los intentos (es difícil creer que el propio autor se los tomara en serio) por dotarlos de heroísmo caen en el mismo saco roto: situaciones repetitivas, lugares comunes y caracterización de brocha gorda.

Esther de Prado Francia

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