La persona humana y su crecimiento

La persona humana y su crecimiento
EUNSA. Pamplona (1996). 271 págs. 2.850 ptas.

Sobre la existencia cristiana
EUNSA. Pamplona (1996). 296 págs. 3.100 ptas.

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Con estas dos colecciones de ensayos, La persona humana y su crecimiento y Sobre la existencia cristiana, aparecidas al mismo tiempo, avanza la manifestación editorial del pensamiento de Leonardo Polo (ver servicio 167/96), en buena parte recogido en escritos inéditos o publicados de modo disperso. Los dos últimos volúmenes aportan a este proceso sendas introducciones, a cargo, respectivamente, de los profesores Ricardo Yepes, recientemente fallecido, y Fernando Múgica. No son simples muestras de cortesía con el autor: en verdad introducen en los textos, dando al lector las referencias necesarias para comprenderlos con hondura.

Ambos libros pertenecen a la serie de obras de Polo más asequibles al público. En ellas, el autor aplica sus intuiciones filosóficas a temas específicos, con esclarecedores análisis de la situación humana. Polo piensa a fondo los asuntos (el consumismo, el trabajo, el desarrollo económico son algunos de los tratados en estos libros) y ofrece planteamientos siempre sugerentes.

De los diez estudios reunidos en La persona humana y su crecimiento, la mitad eran inéditos. Se reconoce en ellos la antropología expuesta en otras obras de Polo, como Quién es el hombre (ver servicio 128/91). Y, prolongándola, llega a la teología en dos capítulos: “Cristianismo y personalización” y “El sentido cristiano del dolor”.

El otro volumen se compone de seis estudios relativos a la concepción cristiana de la sociedad. Tres de ellos versan sobre las encíclicas sociales de Juan Pablo II (Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis y Centesimus annus); otro analiza la teología de la liberación.

Una idea básica común a los dos libros es esta tesis formulada en el primero: el ser humano está llamado a crecer como persona ejerciendo la libertad. Esto implica que el perfeccionamiento personal no es automático: el modo de llegar a la plenitud no es un método predeterminado, hay que descubrirlo aprendiendo la virtud. Lo que lleva a una afirmación correspondiente sobre la comunidad humana: tampoco hay sistema para lograr la buena sociedad (totalitarismos, utopismos), ni la sociedad se perfecciona sola (liberalismo puro), dice Polo en el segundo libro. Por tanto, no hay más salida que gobernar con prudencia, estimulando la libertad de las personas, para que busquen la recta convivencia.

Convivir supone capacidad de comunicación. Y el subjetivismo contemporáneo la perjudica peligrosamente, advierte el autor… Ahora que tanto se subraya el “derecho a la diferencia”, existe el riesgo de que cada cual se escude en su peculiar identidad. Sin embargo, las diferencias no anulan la fundamental unidad humana, imprescindible para convivir, a no ser que medie el subjetivismo, que hace de la identidad un coto cerrado. El que blinda su identidad contra la crítica también se sustrae al diálogo. ¿Cómo coordinar, entonces, lo individual y lo social? La antropología cristiana es capaz de mostrar la conexión entre libertad y solidaridad, explica Polo a propósito de la Sollicitudo rei socialis.

Hay otros muchos análisis luminosos en estas obras. Entre ellos, se pueden mencionar los dedicados a las ideologías contemporáneas, con los que Polo ayuda a pensar el mundo sin corsés mentales.

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