La noche de los tiempos

Seix Barral. Barcelona (2009). 960 págs. 24,90 €.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

La primera novela que Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) dio a la imprenta fue Beatus ille, en 1986. Desde entonces, varias veces ha tocado el tema de la Guerra Civil española. Con La noche de los tiempos aspira a lograr la gran novela sobre la contienda.

Si lo ha conseguido o no, sólo el tiempo lo dirá. Pero lo que ya nadie podrá escamotear a Muñoz Molina es haber escrito una novela de primera línea que intenta retratar la España que se dirigía ¿irremediablemente? al enfrentamiento fratricida.

Ignacio Abel es un arquitecto bien situado, republicano y socialista, que viaja a Estados Unidos en octubre de 1936 para tomar posesión de una plaza como profesor visitante. Huye de un Madrid anárquico y sitiado, de un país resquebrajado por la guerra y de una familia con mujer y dos hijos a los que ha traicionado con un amor clandestino que después de voltear su vida se ha hecho imposible.

En ese viaje norteamericano, el narrador Muñoz Molina reconstruirá “setenta y tres años después” la intrahistoria de ese arquitecto, paralela a -y al mismo tiempo inevitablemente entrelazada con- la historia de un tiempo y un lugar.

A esa visión, a pesar de construirse (el personaje, el escritor) inequívocamente desde una izquierda y una izquierda anticlerical, no se le puede negar honestidad y alcance universal. El esfuerzo para huir de la simplificación en su novela se intuye ímprobo. Sin él, la novela quedaría coja.

Además, La noche de los tiempos es ingenio narrativo; una cuidadísima prosa desarrolla unas historias que se despliegan con efectividad y brillantez. Historias sobre personajes de carne y hueso, con profundidad psicológica y coherencia interna.

Dos pegas se le pueden poner a la novela: el énfasis en los pasajes eróticos de la relación adúltera (poco o nada aporta al relato la minuciosidad en los detalles sexuales) y las páginas sobrantes por redundancia para matizar pasajes, sentimientos, reflexiones…

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares