La luna y las hogueras

TÍTULO ORIGINALLa luna e i falò

GÉNERO

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Pre-Textos. Valencia (2002). 197 págs. 16,50 €. Traducción: Fernando Sánchez Alonso.

Cesare Pavese (Turín, 1908-1950) es uno de los más brillantes autores de la narrativa italiana del siglo pasado; entre sus obras están El oficio de vivir, El bello verano y el famoso poema Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

La luna y las hogueras es el relato de un regreso. Un regreso: pero más aún el descubrimiento del significado que tuvieron las personas y las cosas que, vistas desde la infancia y la adolescencia, no se pudieron comprender. Ahora, cuando “el Americano” -así le llaman en el pueblo- retorna, las cosas son otras y las mismas: son confusas, tristes, amargas y tienen, además, la impronta que causa el paso del tiempo desvelando la verdad.

La acción se desarrolla -durante los años cuarenta- en un pueblo del Piamonte, un lugar en el que el protagonista no sabe si ha nacido o no, ya que recién venido al mundo fue abandonado en un cesto en la puerta de la iglesia; recogido como bastardo en una casa de labranza, pasa sus primeros años tratado sin afecto, trabajando como un criado al que todos llaman el “Anguila”. Hay otro personaje, Nuto, magistralmente esculpido: Pavese plasma a través de él su alto concepto de la amistad. Nuto es también el portador de las ideas socialistas y antifascistas del autor. Otro de los personajes interesantes es Cinto: un chaval de unos doce años en el que el “Anguila” se ve retratado cuando él tenía esa edad y al que, de algún modo no claro ni fácil para él, quiere redimir de la sordidez en la que vive.

El relato va y viene del presente al pasado, y el lector rastrea con interés la historia de un protagonista que ha conocido la pobreza y la riqueza, al amor y la decepción, el coraje, la derrota, la exaltación de los instantes mágicos, la soledad, el desarraigo. Estas vicisitudes transmiten un concepto amargo y pesimista de la vida que no se eleva ni se abre a la trascendencia.

La prosa de Pavese al mismo tiempo que clara, sugerente y sobria, contiene la riqueza de unas analogías que se ajustan tanto a la realidad como a lo misterioso y arcano. Es una prosa densa de experiencia, y liviana por su sencillez.

Carmen Riaza