La última estación en la vida de Tolstói

Península.
Barcelona (1995).
298 págs. 2.700 ptas.

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“León Nikolaáevich Tolstói debe vivir en un estado perpetuo de compromiso, predicando pobreza y obediencia a la voluntad de Dios mientras se halla rodeado de toda clase de lujos y de mundanidad”. Estas palabras de un discípulo de Tolstói resumen los difíciles y contradictorios últimos años de la vida de este escritor ruso. Por un lado, sus discípulos le exigían más fidelidad a sus ideales, que se basaban en un misticismo muy subjetivo, en el amor a los demás, en la pobreza y en la castidad. Por otro, su mujer, temerosa de perder la herencia de su marido, intentaba impedir que éste llevase a la práctica muchas de sus ilusiones.

Asediado por unos y por otros, pero sobre todo abrumado por el comportamiento posesivo y necio de su mujer, Tolstói, a los ochenta y dos años, y con la única compañía de su médico personal, el doctor Makovitsky, abandona la mansión familiar en la que transcurrió gran parte de su vida, Yásnaya Poliana, para irse a vivir a un lugar secreto donde pudiera concentrarse en sus escritos teóricos, en el amor a Dios y en la entrega a los demás, sus verdaderos y últimos afanes. Sin embargo, gravemente enfermo, muere en una estación de ferrocarril a los pocos días de iniciar una huida quizá demasiado tardía.

La novela utiliza una técnica coral, es decir, diferentes personajes cercanos a Tolstói van dando la versión de los hechos del último año de su vida.

Destacan especialmente las impresiones de su mujer, Sofía Andreievna, sumida en una depresión continua e histérica que la lleva a considerar enemigos a todo el mundo, incluso a su propio marido. Sofía hace imposible la vida a Tolstói con sus caprichos, sus ataques de ira y su incomprensión hacia la actitud espiritual del escritor. El miedo a desaparecer de la herencia y a salir mal parada en los diarios íntimos de Tolstói acaban siendo obsesivos. Hay momentos duros a la hora de describir esta tensa relación matrimonial.

Otros narradores son su médico personal, el doctor Makovitski; su secretario, Bulgakov; su hija pequeña Sasha; Chertkov, su discípulo más íntimo. También se recogen numerosos extractos de las cartas y de los diarios de Tolstói.

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