La lengua oculta

TÍTULO ORIGINALThe Double Tongue

GÉNERO

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Alianza. Madrid (1997). 169 págs. 1.800 ptas. Traducción: Fernando Santos Fontenla.

William Golding (1911-1993) es el novelista alegórico por excelencia que establece unas intrincadas relaciones entre el bien y el mal, para concluir que no hay obra humana completamente pura.

Este es el telón de fondo, aunque con profundas diferencias argumentales, desde su primera novela, El Señor de las moscas (1954), hasta su novela póstuma, La lengua oculta, que ilustran la desconfianza de William Golding en la justicia social y en la bondad e inteligencia humanas.

En La lengua oculta, novela inconclusa entregada al editor según los dos borradores que se encontraron del manuscrito, el premio Nobel utiliza las posibilidades alegóricas que le brinda la mitología griega. En el emblemático oráculo de Delfos, la anciana Arieca evoca, en un monólogo en primera persona, su vida como Pitia, voz del dios Apolo y puente entre los hombres y esta divinidad, aconsejada y dirigida por Iónides, sacerdote del templo de Apolo. En la relación entre ambos protagonistas se desvela la lucha interna de estos personajes ante la disyuntiva de continuar o abandonar esta institución de esencia mítico-religiosa, en claro declive, que Iónides quiere mantener a toda costa como instrumento de poder.

En este punto, William Golding desarrolla, aunque de forma insuficiente, temas con proyección hacia nuestro presente, como son la relación entre lenguaje y poder, que en la novela se materializa en el lenguaje críptico utilizado por la Pitia, de “doble” u “oculto” significado y sujeto, por tanto, a interpretación; el convertir los “lugares santos” en centros turísticos y de comercio; el tema de la mujer y su determinismo; el poder de la información o la imitación mutua de los pueblos por el prestigio que da la fuerza o la cultura, con pérdida de la propia identidad. Es un relato de agradable lectura que, como es característico en Golding, profundiza en las pasiones y deficiencias humanas, utilizando la metáfora mitológica, cuya comprensión exige un mínimo de formación humanística y clásica.

Blanca Vallejo Esteban