La historia de San Michele

Libros de Vanguardia.
Barcelona (2011).
480 págs.
22 €.
Traducción: Nancy Wachsmuth.

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Axel Munthe (1857-1949) fue un médico sueco que se hizo famoso, a partir de 1929, por esta obra, enseguida un best-seller y traducida, ya entonces, a 25 idiomas. El mismo Munthe decía en uno de los prólogos al libro: “Es necesaria una nueva generación de lectores y críticos para determinar el valor de un libro y entonces ¡Dios nos libre de los best-sellers de un día!”.

Su libro se leyó menos a partir de los años sesenta, cuando cambian tantas cosas en la sensibilidad. Desde 1990 lo repropuso en castellano Editorial Juventud, con gran éxito; y ha hecho un relanzamiento en 2011, con nuevo formato, encontrando otra vez una excelente acogida. De hecho esta edición de Libros de Vanguardia –cuidada y elegante, con abundantes fotos– es fruto de un acuerdo con la editorial Juventud.

Munthe fue un médico mediano, pero dotado de un gran don de gentes lo que, en una época en la que la medicina aún tenía mucho que progresar, supuso que hiciera más por los enfermos que muchas rimbombantes eminencias. Otro don había recibido Munthe: el de la amenidad. De ahí el éxito del libro. Su mezcla de lo real y lo fantástico, de la razón y el mito, de lo pragmático con lo ideal hace de su prosa algo que se lee con el corazón. Cada capítulo es una historia concreta, sobre el hilo conductor de su vida; y nunca carece de interés.

No es un libro del todo autobiográfico, porque calla muchas cosas como, por ejemplo, sus dos matrimonios, sus enredos sentimentales, incluso la existencia de sus dos hijos. Munthe es singular, algo excéntrico y cuenta lo que le conviene para que la historia sea fantástica. Él hizo de un rincón de la isla de Capri un lugar que se sigue visitando con interés, una especie de pequeño paraíso. Allí conoció a gente sencilla, por la que tenía predilección.

Un dato más que puede atraer hoy lectores de esta historia insólita: Munthe fue un pionero en el amor y en la defensa de los animales. Cuando se refiere a ellos, su estilo alcanza tonos bellos y entrañables.

Mucha gente conoce ya este libro, que, salvo intervalos, se viene leyendo desde hace más de ochenta años. Pero quienes aún lo desconocen tienen asegurada en él una obra de las que sólo se dan cuando existe una inmediata, íntima y empática relación entre autor y lector.