La esencia del cristianismo Una ética para nuestro tiempo

La esencia del cristianismo

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Una ética para nuestro tiempoDas Wesen des ChristentumsTugendenCristiandad. Madrid (2002). 360 págs. 16 €. Traducción: Felipe González Vicen, para la primera obra, y José Mª Valverde, para la segunda.

El pequeño ensayo de Romano Guardini, La esencia del cristianismo, publicado primero como artículo (1923) y, después, como libro (1938), es una de las obras más significativas y justamente famosas de la teología del siglo XX. Guardini (1885-1968) acertó a mostrar que el núcleo del cristianismo no es una doctrina, ni una moral, ni una liturgia; sino una persona, Jesucristo. El cristianismo no se puede resumir en una teoría, se resume en una persona real e histórica. Todo lo demás (la doctrina, la moral, la celebración) tiene en él su fuente y fundamento.

Guardini salía al paso de la interpretación atea de Feuerbach (La esencia del cristianismo, 1841), que pensaba que el cristianismo, en lugar de mostrar a Dios, expresaba las aspiraciones esenciales del ser humano. Y también superaba la interpretación liberal y acomodaticia de Harnack (La esencia del cristianismo, 1900), que, olvidando la doctrina y la liturgia, cifraba el cristianismo en un impulso moral de entrega a Dios y de amor al prójimo.

Al publicar de nuevo este ensayo (que nunca ha faltado de las librerías especializadas), la editorial -aunque no explica el motivo- ha querido añadirle otro breve y bello ensayo sobre las virtudes (1963), que, repasándolas en 17 pequeños capítulos, quiere mostrar la belleza de la vida moral. En la mente de Guardini, es un trabajo paralelo a sus Cartas sobre la formación de sí mismo (1925; editado por Palabra en 2000: ver servicio 74/01), pero para gente de mayor edad.

Juan Luis Lorda