La cultura y el sentido de la vida

Alfonso López Quintás

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Rialp. Madrid (2003). 328 págs. 18 €.

Alfonso López Quintás, catedrático emérito de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, reedita y amplía un conjunto de ensayos que reivindican la importancia de la percepción artística para el desarrollo íntegro de la persona. La cultura y el sentido de la vida (antes titulado La formación por el arte y la literatura: ver servicio 55/94) propone un modelo formativo para la juventud que trascienda la erudición para alentar la actividad creadora.

El libro se estructura en cinco apartados. Comienza por un sondeo de la esencia del concepto de cultura, para seguir con una llamada a la unión entre vida y pensamiento que supere el vacío existencial. El tercer apartado se consagra a la música como modelo sublime de actividad creadora del espíritu. Las lenguas, la literatura y el cine son valorados en el capítulo cuarto, según su capacidad de aporte cultural al sentido de la vida. Se cierra el libro con una exposición entusiasta del pensamiento de Zubiri, que según la interpretación del autor lleva a la verdadera cultura del servicio, que de modo muy brillante propugnó Guardini.

En la teoría estética de López Quintás subyace una visión realista del arte, que trata de superar la contraposición de nociones como espiritual-material o racional-poético. El recurso a Maritain, Heidegger y Jaspers es frecuente, hasta el punto de conceder centralidad hermenéutica a los conceptos de “ámbito” y “encuentro” procedentes del pensamiento existencialista. La aportación de López Quintás reside en su intento de entender el arte y la creación sin salir de la perspectiva romántica, pero en clave realista.

El vigor de las páginas dedicadas a la música las hace especialmente atractivas para ilustrar la virtualidad enriquecedora del arte. El valor añadido de esta reedición se habría disparado con una adecuada atención a la Carta a los artistas de Juan Pablo II (ver servicio 77/99), documento imprescindible, aunque sólo sea por el enorme peso que tiene la Iglesia católica como catalizador y garante de la cultura y el arte.

Alberto Fijo