Kokoro

Gredos.
Madrid (2004).
335 págs.
27 €.
Traducción: Carlos Rubio.

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Una extensa introducción explica la importancia del autor japonés, Natsume Soseki (1867-1916), las características generales de su obra y las particularidades de Kokoro, la más celebrada de sus novelas. El narrador de las dos primeras partes es un estudiante universitario que cuenta el inicio y desarrollo de su relación con Sensei, un hombre mayor sin trabajo conocido, a quien acaba convirtiendo en su guía intelectual y moral; y la larga enfermedad de su padre, a quien quiere pero cuya rusticidad contrapone con la elegancia que atribuye a Sensei. La tercera parte es una larga carta de Sensei en la que le revela el enigma de su pasado.

El título, Kokoro, es una palabra intraducible pues significa muchas cosas a la vez: corazón, espíritu, alma, voluntad, sensibilidad… Con ella, el autor indica su voluntad de mostrar y contrastar los mundos interiores del narrador y de Sensei. Hay sin duda escenas excelentes, pero no todo es igualmente significativo y un lector occidental quizá piense que casi bastaría con la tercera parte, la que contiene la confesión de Sensei. Además, a cualquier mente básicamente cristiana no le resulta fácil asumir la propuesta del suicidio como si fuera la salida más digna para remediar una traición del pasado.

De todos modos, y al margen de su valor histórico, se trata de una interesante novela. Significa un acercamiento a un modo distinto de comprender la existencia humana, recoge bien la necesidad que un chico joven tiene de adultos de referencia, muestra con talento cómo quien sufre una dolorosa traición puede acabar siendo él mismo traidor, habla con honradez y convicción de cómo una culpa del pasado no reparada puede acabar consumiendo una vida.