Jazz

Toni Morrison

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Ediciones B. Barcelona (1993). 275 págs. 1.900 ptas

En las novelas de Toni Morrison (1931), Premio Nobel de Literatura 1993, hay una constante búsqueda de la identidad de la comunidad negra bajo la perspectiva de la resignada voz de la mujer de color. Su literatura se enmarca dentro del auge que en los años 70 tiene la literatura feminista negra, altamente reivindicativa y con un claro compromiso social y moral. Al igual que Alice Walker y Terry McMillan, Morrison se sirve de anónimos personajes negros para mostrar un mundo violento, crudo, plagado de pasiones salvajes y desatadas. Todo ello, con un estilo trabajado, que aleja sus narraciones de los best-sellers intrascendentes, en los que se dan tramas a veces muy similares a las utilizadas por Morrison.

Un crimen pasional cometido en un barrio negro de Nueva York en 1926 sirve como soporte argumental a esta novela psicológica, en la que se refleja la peculiar problemática de un matrimonio de mediana edad. El marido, a los cincuenta años, asesina a su joven amante de dieciocho cuando ella rompe con él porque se ha enamorado de un chico de su edad. La mujer, al enterarse de que está casada con un asesino y adúltero, reacciona primero acuchillando el rostro del cadáver de su rival y luego consolando a su cónyuge, dispuesta a envejecer junto a él.

La trama, esquemática y muy limitada en cuanto a hechos externos se refiere, encierra un complejo entramado analítico respecto al tema del amor, en sus aspectos más oscuros y trágicos. Los protagonistas, los dos personas pacíficas, no se arrepienten de su conducta, que consideran consecuencia fatal de circunstancias ajenas a su voluntad, sino que tratan de superar las amarguras del pasado y mirar al futuro olvidando o queriendo olvidar lo que ya ha quedado atrás. Esta es, según la autora, la postura aprendida de sus mayores, que cuando eran jóvenes hicieron el mismo esfuerzo para sobreponerse a los recuerdos de la esclavitud en tierras del Sur.

Dadas las características raciales de los personajes y la época en que viven, la obra es como un homenaje literario al gran momento del jazz, el más famoso exponente de la música afroamericana. La acción se desarrolla en su mismo ritmo lento, recurrente y desgarrado, como un canto dolorido que no reclama nada pero exterioriza todo. Las situaciones se suceden como las estrofas de un poema que no es sino el largo lamento de unos seres desorientados que no acaban de hallar su lugar en el mundo.

De modo deliberado, la autora crea -en ésta y en el resto de sus novelas- una atmósfera narrativa cerrada en la que resulta muy difícil penetrar a un lector procedente de otras áreas geográficas y culturales. En este caso, seguramente el más común en el ámbito español, la obra de Morrison produce la impresión de unas sucesivas historias amargas y tortuosas de instintos primitivos y violentos, propias de una cultura tribal. Lo que une a la pareja protagonista de Jazz, por encima del engaño y de la muerte, no es el amor, el perdón o la piedad, sino el miedo y la incertidumbre. En su desconcierto igual matan que lloran, sin saber bien por qué, pero sí intuyen que la mutua proximidad es lo único con lo que cuentan para apoyar la razón de ser de su existencia.

Otra de las novelas más significativas de Morrison es Beloved, ganadora del premio Pulitzer en 1988. Narra la vida de una esclava negra norteamericana que escapa con sus hijos y se refugia en casa de su suegra. Una vez acabada la Guerra de Secesión, el recuerdo de las antiguas penalidades le impide disfrutar de la vida libre, obsesionada como está con la memoria de su hijita de apenas dos años, a la que dio muerte para que nunca cayera en la misma esclavitud en la que ella había nacido. Argumentos y ambientes similares encontramos también en Sula, La canción de Salomón, Tar baby y La isla de los caballeros, las novelas traducidas hasta ahora al castellano.

Pilar de Cecilia