Infancia. Escenas de una vida en provincias Desgracia

Infancia. Escenas de una vida en provincias

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Boyhood. Scenes from Provincial LifeMondadori. Barcelona (2000). 171 págs. 1.900 ptas. Traducción: Juan Bonilla.DesgraciaDisgraceJ.M. CoetzeeMondadori. Barcelona (2000). 257 págs. 2.400 ptas. Traducción: Miguel Martínez Lage

Se publican a la vez dos novelas de este autor (Ciudad del Cabo, 1940), uno de los más importantes de Sudáfrica. Desgracia es más comercial y más ambiciosa. Obtuvo el Booker Prize. Trata sobre los problemas de David Lurie, un profesor de literatura dos veces divorciado a causa de su incapacidad de contener el deseo sexual: su último lío, con una alumna, le vale la expulsión de la universidad en la que da clase. Lurie marcha una temporada a vivir en el campo con su hija lesbiana, y allí, unos violentos incidentes le harán replantearse, hasta cierto punto, su vida.

Infancia cuenta la niñez de Coetzee en la Sudáfrica de los años cincuenta, pero comparte con la novela anterior un modo de narrar distanciado, como si el autor fuese un observador que contemplase desde lejos a los protagonistas. También coincide en un mismo sabor áspero más allá de la dureza de algunas situaciones concretas, debido a la violencia social soterrada y a unos ambientes familiares fríos, donde los hijos perciben que sus padres no tienen respuestas para ninguna de sus inquietudes.

En Desgracia se plantean temas jugosos: la negativa de Lurie a seguir las recomendaciones de sus colegas, pues piensa que ya hizo su confesión de culpabilidad, una confesión laica que debería ser suficiente: “El arrepentimiento pertenece a otro mundo, a otro universo, a otro discurso”; es el reconocimiento de ser “un dinosaurio moral”, cuya única defensa se apoya en “los derechos del deseo”. Hay que destacar la especie de análisis de la condición de la mujer ante hombres como Lurie, dibujado a través de paralelismos literarios y vitales con Byron -autor sobre quien el protagonista está escribiendo un libro-, y también la fotografía literaria que traza de la nueva Sudáfrica. Tiene interés el enfoque de Infancia: un niño con un padre al que desprecia, y una madre cuyo cariño y sacrificio se ven como cargas, y donde se recuerdan unos años que de ningún modo fueron felices: “Nada de lo que [el protagonista] experimenta en Worcester, ya sea en casa o en el colegio, lo lleva a pensar que la infancia sea otra cosa que un tiempo en el que se aprietan los dientes y se aguanta”.

Pero a pesar del interés de las cuestiones y de la claridad narrativa, que se apoya en un estilo sobrio y preciso, estas historias de deseo carnal desmadrado y de desolación interior no sólo se limitan a sumar nuevos testimonios desesperanzados, sino que tienen unas características locales que quizá les hagan difícil el arraigo en otros ambientes.

Luis Daniel González