Homero

Alianza. Madrid (2008). 141 págs. 6,50 . Traducción: Antonio Guzmán Guerra.

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La literatura occidental empieza por dos obras maestras: la Ilíada y la Odisea. Del autor apenas se sabe el nombre, Homero. Ya no suele decirse que se trata de un nombre colectivo, suma de anónimos cantores. Está muy claro que fue una sola persona, una genial sola persona cuya obra no ha dejado de leerse ininterrumpidamente desde hace veintinueve siglos.

Pero las dos obras son de esas, tan famosas, que muchos han oído hablar de ellas, pero pocos las han leído. Por eso, nada mejor que una excelente introducción, como la de Jasper Griffin, que abre el apetito para no perderse esas grandes historias y ese estilo brioso, directo y noble, que es de por sí una escuela de estilo y de gusto.

Griffin ha compuesto una introducción basada en que las obras de Homero son cercanas, inteligibles para todos, porque abordan sentimientos, pasiones, heroicidades y cobardías que son las de ahora y las de siempre.

Si la Ilíada es, genialmente, la historia de unos años de la guerra de Troya, porque no se nos cuenta ni el principio ni el final, la Odisea es una novela de aventuras en la que la naturaleza humana aparece en todas sus vertientes. Hay personajes en la Odisea, como Nausicaa, la hija del rey de los feacios, que es la precursora de todas las hermosas, sencillas y nobles mujeres que pueblan la literatura occidental desde la Beatrice de Dante a la Ofelia de Shakespeare.

Se destaca en esta introducción la perennidad de casi todo el material humano que está presente en las dos obras de Homero. Penélope sigue siendo ejemplo de fidelidad; Ulises, de astucia y saber hacer; Telémaco, de amor filial; Aquiles, de perfección heroica; Héctor, de héroe desgraciado y por eso atractivo; Agamenón, de la arrogancia del poder.

En otros tiempos, cuando los niños y jóvenes dedicaban más tiempo a la lectura porque no existían las consolas que agostan la imaginación, aprendían, como cuenta Machado en un poema, de estos héroes. Aprendían lo grande en un gran poema. ¿Alguien desea hacerse un plan de lecturas? Que empiece por Homero. Y no le vendrá mal una introducción de este estilo.