Hacia otro verano

Seix Barral. Barcelona (2009). 269 págs. 18 . Traducción: Aleix Montoto.

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Durante su juventud, la escritora neozelandesa Janet Frame (1924-2004) tuvo que ser ingresada varias veces en hospitales psiquiátricos y no le hicieron una lobotomía ya prevista debido a que se le concedió un importante premio literario. Luego escribió relatos, novelas, obras autobiográficas y hoy está considerada, junto con Katherine Mansfield, la escritora más importante de su país. Hacia otro verano la escribió en 1963 y la guardó por considerarla demasiado personal.

Lo importante del libroes la descripción de la inseguridad interior y la torpeza para las relaciones con los demás de una escritora neozelandesa llamada Grace Cleeve. La primera parte, que actúa como presentación de la protagonista, son las horas previas a un viaje para pasar un fin de semana con un matrimonio amigo. La segunda parte, ya en la casa de sus amigos, son los pequeños sucesos de la convivencia con ellos y sus hijos pequeños. En algunos momentos, se produce un cambio de paso cuando se ve como inundada por los recuerdos de infancia. Todo se cuenta en tercera persona pero desde dentro de la protagonista, con cambios a la primera persona en algunos tramos o párrafos de la segunda parte.

Al leerla recordaba un comentario del crítico alemán Marcel Reich-Ranicki cuando, para explicar por qué un crítico puede con frecuencia juzgar un libro mejor que el mismo escritor aunque no pueda ni de lejos imitar su trabajo, decía que un pájaro no tiene por qué saber ornitología y un ornitólogo normalmente no sabe volar. Una razón es porque Grace Cleeve se ve a sí misma como un pájaro migratorio, alguien fuera de sitio y que todo lo sobrevuela; y otra porque, al principio, se cuenta que un día le hacen una entrevista y, tal como le suele pasar, no sabe responder: “Suspiró, repitiendo Lo siento, Lo siento, en un susurro, mientras negaba con la cabeza. —No lo sé, no lo sé. ¿De qué tratan mis libros? ¿Por qué habría yo de saberlo? ¿Mi estilo? ¿Qué más da?”.

El hilo conductor lo dan los acontecimientos cotidianos de una protagonista consciente de que no piensa bien del todo, pues sus experiencias pasadas condicionan su comprensión de las personas, y consciente de que, incluso cuando piensa bien, luego tropezará con un muro insalvable al intentar trasladar sus pensamientos a la vida real.

Para los cánones habituales, es una novela inesperada, en la que también abundan imágenes potentes y un buen humor que acaba resultando conmovedor.

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