Habla con George

RBA. Barcelona (2008). 416 págs. 22 . Traducción: Patricia Antón.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Novela original, bien escrita y bien ensamblada. Es la segunda de su autor, un cantante y compositor de música moderna llamado en realidad John Wesley Harding. En la primera parte un hilo narrativo sigue a George Fisher, un chico de once años en 1973 a quien envían interno a un colegio porque su madre Frankie, actriz, está de gira. George echa de menos, sobre todo, a su bisabuela, de 93 años, antigua ventrílocua muy famosa, conocida como Echo Ender. Otro hilo, situado varias décadas atrás, sigue las peripecias del hijo de Echo, Joe, también ventrílocuo, pero el narrador es George, el muñeco con el que actúa. En la segunda parte toma la palabra el primer George, ya un crecido adolescente dispuesto a descubrir y comprender los misterios familiares del pasado.

Un tramo de la historia tiene algo de novela escolar; otro se centra en la peculiar vida familiar del protagonista, con su madre actriz y su abuela experta en espectáculos infantiles; otro, unido al anterior, trata de los entresijos de teatros y espectáculos; otro, particular, cuenta cómo era tiempo atrás el mundo de los ventrílocuos; otro más se refiere al trabajo del protagonista en un estudio de “sonicatas” o “ruideros”, quienes se ocupaban de poner los sonidos a las películas; y se puede considerar otro bloque distinto el que narra la gira de Joe y George durante la segunda Guerra Mundial.

La novela, aunque por momentos es lenta y tal vez se alarga demasiado, se sigue con el interés de los melodramas donde, con el paso de las páginas, se ve que todo el mundo tiene secretos familiares. A pesar de las muchas diferencias con el modelo, no es excesivo llamarla novela dickensiana pues es cierto que los personajes tienen encanto, que si hay ironía también hay calidez y bondad, y que no son pocas las coincidencias para que al final todo cuadre. A muchos lectores les gustará ver que abundan en el relato las referencias literarias, muchas explícitas, pues el protagonista es lector y encargado de la biblioteca en su colegio.

Además, el fondo es interesante, pues en definitiva se dice que la búsqueda de la propia voz que los distintos personajes emprenden viene a ser la misma búsqueda del padre que no tuvieron. También, si se quiere, se puede ver al revés: la novela muestra cómo una presencia femenina muy dominante durante la infancia -en el sentido de autoritaria, o en el de manipuladora, o en el de que abunden mucho las mujeres alrededor de un chico-, sin el contrapunto adecuado de una figura paterna, condiciona mucho la personalidad del niño.